Candidata socialista por el Distrito 10: Fernanda Villegas se inspira en la trayectoria de la expresidenta Bachelet.



En el verano de 2014, Fernanda Villegas fue convocada a una reunión con Michelle Bachelet, quien recién había sido elegida presidenta. Lo que parecía una reunión laboral se convirtió en uno de los momentos más importantes de su vida: Bachelet le confió el cargo de ministra de Desarrollo Social. «Salí sintiéndome orgullosa y con una gran responsabilidad», recuerda hoy la ex ministra y actual candidata a diputada por el PS en el Distrito 10 (Macul, Providencia, Ñuñoa, Santiago, San Joaquín y La Granja).

Fernanda Villegas combina su experiencia social, su conocimiento del Estado y la confianza de Michelle Bachelet para continuar con las reformas iniciadas durante sus gobiernos. Su objetivo es llevar esta visión al parlamento y contribuir a un Chile más justo e inclusivo.

Su trayectoria abarca el ámbito social, académico e internacional: ha trabajado en organizaciones como SERPAJ, CIDE y Save the Children; en el Centro de Estudios del Trabajo; y en la Internacional de Servicios Públicos (ISP), que reúne a sindicatos de más de 150 países. Esta experiencia, junto con su papel en el Estado, le ha proporcionado una perspectiva integral sobre políticas públicas, equidad y participación social.

Como ministra, dejó su huella en la consolidación de la Red de Protección Social, un sistema que integró múltiples programas para apoyar a los chilenos desde la infancia —con el programa Chile Crece Contigo— hasta la vejez —con la Pensión Básica Solidaria—. Durante su gestión, se estableció de forma permanente el «bono marzo» como Aporte Familiar Permanente, beneficiando anualmente a más de 1,9 millones de familias.

¿Qué le dejó su experiencia en organizaciones sociales?

Desde el principio, comprendí que el trabajo en terreno es esencial para generar cambios reales. Allí aprendí el valor de la participación ciudadana y de los liderazgos comunitarios que promueven la equidad y la cohesión social.

¿Y su relación con el sindicalismo?

El sindicalismo me permitió apreciar la fuerza colectiva de los trabajadores para transformar situaciones. Desde la CUT hasta federaciones y confederaciones de sectores como la salud, la educación y los servicios públicos, tanto en Chile como en América Latina, constaté que no solo defienden salarios y condiciones laborales; también promueven democracia, igualdad y derechos sociales. En la Internacional de Servicios Públicos, participé en instancias globales que debatían sobre servicios básicos universales y regulaciones frente al poder corporativo. Esta experiencia reafirmó mi convicción de que sin sindicatos fuertes no hay sociedades justas ni Estados sólidos.

Usted impulsó la autonomía económica de las mujeres desde el Sernam. ¿Qué falta aún?

Sin independencia económica, los demás derechos son vulnerables. El gran desafío sigue siendo cerrar las brechas para mujeres temporeras, informales y jefas de hogar, además de establecer una política integral de cuidados en la que el Estado, el sector privado y las comunidades asuman responsabilidades compartidas.

Durante su gestión ministerial, ¿cuál fue su sello personal?

Siempre intenté enfocar la política social desde una perspectiva de derechos. Avanzamos en la actualización de la línea de pobreza, en la consulta indígena y en fortalecer la CASEN como herramienta legítima. Mi marca fue restaurar la confianza en el Estado y poner la dignidad de las personas en el centro de la acción gubernamental.

Fue Delegada Presidencial en Dichato tras el 27F y, luego como ministra, enfrentó el incendio de Valparaíso y el aluvión de Copiapó. ¿Qué aprendió acerca del Estado en situaciones de crisis?

Chile es un país resiliente. Además, me demostró que el Estado debe tener un mayor control sobre las empresas de servicios básicos y que necesita fortalecer su capacidad para acompañar, coordinar y reconstruir junto a las comunidades. La gestión de crisis requiere habilidades de coordinación, empatía y transparencia. La confianza entre la ciudadanía y el Estado es clave para superar catástrofes y fortalecer la cohesión social.

¿Qué representa la política para usted?

Es una herramienta de transformación y resolución pacífica de conflictos. Desde mi compromiso socialista, he buscado fomentar una conciencia crítica, educación cívica y diálogo, convencida de que una buena política puede facilitar acuerdos urgentes para el país.

Usted también promovió la creación del Salón Blanco en La Moneda. ¿Por qué fue significativo?

No se trata solo de un espacio físico, sino de un lugar de memoria. Recupera la figura de Salvador Allende y su coherencia ética, transmitiendo a las nuevas generaciones el valor de la democracia y la justicia social.

Con Información de pagina19.cl

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