El Gobierno de Bolivia ha declarado que, por el momento, no se contempla el regreso de la Policía al Trópico de Cochabamba, fuerte apoyo del expresidente Evo Morales, hasta que se pueda asegurar la seguridad de los agentes y sus familias, en medio de intensas protestas en la región que han durado un mes.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, ha señalado a los grupos cercanos a Morales de atacar y amenazar a los efectivos policiales y sus familias, mientras la violencia y la justicia por mano propia aumentan en la zona.
Según el viceministro del Interior, Jhonny Aguilera, esto representa un «control político del territorio», impidiendo la presencia de la Policía y de las instituciones encargadas de la persecución penal. Estos grupos buscan proteger sus «actividades ilícitas», ha afirmado.
En una entrevista para Bolivia TV, Aguilera indicó que la expulsión de la Policía busca «mantener una autonomía frente a intervenciones estatales», que son vistas como amenazas al poder local.
La Policía tuvo que retirarse de la región hace un mes debido a las violentas manifestaciones organizadas por los seguidores de Morales, quienes exigen su habilitación para participar en las elecciones de agosto.
La resistencia de las autoridades en Cochabamba ha complicado la detención de Morales, quien se encuentra refugiado en Lauca Eñe, a pesar de las múltiples órdenes de arresto en su contra por un presunto delito de trata de personas relacionado con una relación que mantuvo durante su presidencia con una adolescente de 16 años, de la cual nació un bebé.
La Policía ha argumentado que no ha podido cumplir con estas órdenes debido a la imposibilidad de garantizar la seguridad de sus efectivos y de quienes protegen a Morales. En las últimas semanas, al menos cuatro policías han perdido la vida en enfrentamientos con fuerzas de seguridad en diversas localidades de Cochabamba.
Con Información de www.elperiodista.cl