El caso de Antonio Ulloa, un ministro del Poder Judicial de Chile, revela un sorprendente entramado de influencia y poder que se ha forjado desde su participación en la administración de Sebastián Piñera. Ulloa, junto a figuras como Luis Hermosilla, se convirtió en un actor crucial para promover la carrera de jueces que operaran en línea con los intereses del gobierno vigente.
Las investigaciones relacionadas con la arista judicial del conocido caso “Hermosilla” muestran cómo el magistrado Antonio Ulloa ha favorecido a funcionarios próximos, eludiendo procedimientos legales y aprovechando su posición en diversas cortes del país. Esto incluyó el ascenso controversial de Gabriela Varela, quien obtuvo una promoción ilegal a pesar de tener antecedentes disciplinarios. Asimismo, Ulloa ha intervenido en favor de amigos y asociados, como Ubaldo Basoa y Elena Olaya, a pesar de que no cumplían con los requisitos establecidos por el Código Orgánico de Tribunales.
Las relaciones del ministro van más allá de lo profesional, involucrando intereses compartidos en sociedades limitadas con jueces, notarios y políticos. Su participación en casos que han tocado a socios directos plantea serias dudas sobre su imparcialidad.
Aunque estas prácticas han sido bien conocidas dentro del Poder Judicial, solo un año después de descubrirse intercambios comprometedores con Hermosilla, la Corte Suprema decidió intervenir. A lo largo de las décadas, Ulloa ha tejido una red que abarca el sistema judicial chileno, dejando una huella de influencia difícil de erradicar.
Con Información de factos.cl