Analista califica el encuentro como un «diálogo de sordos» con escasa conexión con el electorado moderado.

El debate presidencial organizado por la Asociación Nacional de Televisión (Anatel) la noche del martes reunió por última vez a los candidatos Jeannette Jara (pacto Unidad por Chile y DC) y José Antonio Kast (partidos Republicano y Social Cristiano), y nuevamente se evidenció el tono confrontacional que ha caracterizado la campaña hacia la segunda vuelta.

No obstante, el encuentro no ofreció definiciones claras ni novedades para aquellos que buscaban argumentos que pudieran decidir su voto. Según el análisis de Roberto Munita, académico de la Universidad de los Andes (Uandes) y UNAB, lo que se observó fue “un diálogo de sordos”, dominado por ataques personales y poca voluntad de escuchar.

Escasa conexión con el voto huérfano

El especialista señala que esta dinámica complicó la captación de electores moderados. En su opinión, quienes apoyaron a Franco Parisi, Evelyn Matthei o Harold Mayne-Nicholls en la primera vuelta difícilmente encontraron incentivos para movilizarse.

“Ese electorado apolítico y moderado busca puntos de contacto en temas relevantes para el país, y eso se vio poco”, indica.

Munita destaca que ambos candidatos tuvieron altibajos durante el debate, e incluso moderaron el tono en algunos momentos.

En su evaluación, Kast se mostró “más despierto” y “más asertivo” que en el primer debate, mientras que Jara comenzó con un estilo más cercano, pero luego “se fue exasperando”, terminando con la misma actitud que mostró en el debate de Archi.

Finalmente, el académico de Uandes concluye que, a pesar de estos momentos, no parece haber impacto en el panorama electoral. “Ambos candidatos llegan bastante cansados, y considerando lo sucedido en las últimas semanas, no creo que el debate de anoche haya cambiado significativamente las cosas”, finaliza.

Con Información de www.lanacion.cl

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