Análisis: “La herencia de la fortuna en la infancia: implicaciones y consecuencias” – Factos.cl: Últimas Noticias de Chile

Hans Paulmann, a sus siete años, se convierte en uno de los veinte individuos más acaudalados de Chile. Su historia ilustra la complejidad de un sistema económico donde la riqueza y el poder se perpetúan sin necesidad de esfuerzo o mérito.

Por Hugo Catalán Flores | FACTOS – Opinión

Hans es un niño de siete años que, tras la pérdida de su padre hace menos de un año, se enfrenta a una nueva realidad. Horst Paulmann, conocido por ser uno de los hombres más ricos de Chile, dejó a sus cuatro hijos un patrimonio que supera los tres billones de dólares, aproximadamente 2,8 millones de millones de pesos chilenos. De acuerdo a su testamento, la herencia se distribuyó de tal manera que los hijos mayores obtuvieron en conjunto el 37,5%, mientras que Hans, como el menor, heredó el 62,5% debido a que el patriarca ya les había entregado parte de su fortuna en vida. Esta práctica es habitual entre familias que manejan grandes patrimonios, puesto que permite reducir la carga fiscal asociada a las herencias, que puede alcanzar hasta el 25% en este nivel de riqueza.

Por consiguiente, Hans contará, desde el inicio, con una fortuna neta de aproximadamente 1,3 billones de dólares tras impuestos, lo que se traduce en $1.300.000.000.000. Para poner esta suma en perspectiva, consulté con la IA Deepseek, que me indicó que, si Hans viviera otros 100 años y obtuviera un interés del 3% anual, podría recibir mensualmente unos $3.087 millones.

Jeffrey Winters, en su libro Oligarquía (Arpa, 2024), aborda, a través de una exhaustiva investigación comparativa, la continuidad de las élites económicas en un sistema diseñado para preservar el poder que proviene de la riqueza. Este poder, de magnitud significativa, otorga a los oligarcas la capacidad de mantener y proteger sus recursos frente a cualquier intento de redistribución por parte del Estado o de otras fuerzas sociales. Winters argumenta que este mecanismo defensivo puede gestarse tanto en democracias como en regímenes autoritarios, ya que la sobrevivencia de la oligarquía depende de un entorno institucional que les proporcione estabilidad y seguridad. Según él, los oligarcas son, ante todo, “individuos empoderados por la riqueza”.

Para aclarar un posible debate teórico, es importante señalar que un oligarca pertenece a la élite, pero no toda élite se define como oligarquía. Siguiendo la clasificación de Winters, entendemos la oligarquía como un sistema político en el que un grupo reducido de personas extremadamente ricas tiene la capacidad de salvaguardar y perpetuar su riqueza, independientemente del régimen político en el que operen.

Ya en 2016, Winters advertía en una entrevista con CIPER: “Chile, al igual que Estados Unidos, es en parte democracia y en parte oligarquía”.

Para ilustrar este fenómeno estructural, que fue rechazado en la revuelta de octubre de 2019, Winters se basa en un estudio realizado por Michel Jorratt y Tasha Fairfield, quienes en 2015 evidenciaron que el 1% más rico del país acumula hasta el 33% de los ingresos nacionales (CIPER).

Pero, ¿qué revela la reciente apertura del testamento de uno de los hombres más ricos de Chile? En términos anecdóticos, nos indica que Hans se posiciona entre los veinte más adinerados del país, sin haber hecho nada más que crecer y jugar.

Lo realmente significativo de este caso es que la concentración de riqueza y poder tiene impactos concretos que afectan, al menos, a tres niveles: político, ético y socioeconómico.

Desde el punto de vista político, esta situación distorsiona el sistema democrático. Un oligarca como Piñera logró convertirse en presidente no solo a través de un discurso persuasivo, sino también haciendo creer que, al ser millonario, estaría más predispuesto a mejorar la calidad de vida de los chilenos en lugar de enfocarse en aumentar su propia fortuna. También se puede mencionar la carrera política ascendente de un hijo de la familia Luksic, ahora alcalde, o cómo los empresarios financian campañas de candidatos que les interesan. A pesar de la legislación actual sobre financiamiento electoral, continúa existiendo un entramado de prácticas irregulares que benefician a quienes ofrecen más “certezas” a estas fortunas.

En el ámbito ético, se sostiene una falacia sobre el mérito, que se presenta como el motor de progreso para las clases medias y populares. Existen numerosos ejemplos de personas que acceden a posiciones de poder gracias a su apellido y conexiones sociales. El periodista Sergio Jara Román, en su investigación Piñera y los leones de Sanhattan (Planeta, 2018), desmantela algunos de los mecanismos del supuesto mérito dentro de la oligarquía.

Finalmente, desde una perspectiva socioeconómica, emerged la denominada “industria de defensa de la renta”, que hace referencia al conjunto de profesionales que ayudan a los grandes empresarios a minimizar sus obligaciones fiscales. Un reportaje de La Segunda de junio de 2012, evidenció que el Jumbo del Costanera pagó en el primer semestre de ese año solo $4.072 por patente y $29.615 por derechos de aseo, menos de lo que una mujer que vende sopaipillas en la calle debe abonar cada seis meses, que asciende a 36 mil pesos.

Esta desigualdad agudiza el descontento con el sistema y, eventualmente, puede llevar a la movilización social en busca de cambios.

Con Información de factos.cl

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