Por Hugo Catalán Flores | Exclusiva para FACTOS
Recientemente, la congresista de extrema derecha de Georgia, Marjorie Taylor Greene, sugirió que la solución a la creciente división en EE. UU. sería un “divorcio” entre los estados liberales y conservadores. Aunque suena a retórica, este planteamiento se asemeja a un llamado a la guerra civil, una idea que, en este contexto, no resulta descabellada, especialmente tras la muerte del activista Charlie Kirk. Desde el sur, esta posibilidad se siente más como una amenaza real.
Actualmente, EE. UU. parece estar en un rumbo hacia el colapso, similar al de otras grandes potencias que han caído a lo largo de la historia. Esta situación podría marcar el inicio de su decadencia política y económica, y seremos testigos de la implosión de la mayor potencia que Occidente ha visto desde el siglo XX. Sin embargo, las repercusiones de este conflicto afectarán también al resto del mundo.
Varios líderes de la extrema derecha en EE. UU., desde Donald Trump hasta Steve Bannon, han proclamado una “guerra” contra la izquierda, buscando defender valores conservadores como la familia tradicional, la heteronormatividad y la propiedad privada, todos enraizados en una cosmovisión cristiana y occidental.
Este proceso ha sido acelerado, con acontecimientos casi diarios que desde el 20 de enero, fecha de inicio de la administración Trump, han dado lugar a cambios tanto predecibles como sorprendentes. En un clima de desinformación, violencia institucional, miedo y provocaciones abiertas, se ha creado un estado de “shock”, tal como lo describe Naomi Klein. Este mecanismo permite implementar medidas que, de otro modo, serían impensables: deportaciones masivas, alteraciones en el comercio internacional, censura de comediantes y periodistas críticos, amenazas a medios de comunicación, persecución de opositores y agresiones a otros territorios, desafiando el compromiso de “América primero”. Esta lista de acciones, que en contextos previos habría sido inimaginable, sigue creciendo.
Es probable que Trump, en su narcisismo, comprenda que esta estrategia del shock es temporal. Con las elecciones de noviembre de 2026 a la vista —que renovarán la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernadores estatales—, ve esta etapa como una oportunidad para avanzar en su revolución conservadora. Cuenta con instituciones cooptadas, un Partido Republicano bajo su control, una oposición desorientada y, además, 30 millones de seguidores armados listos para levantarse si es necesario. El politólogo canadiense Thomas Homer-Dixon advierte que hacia 2030, EE. UU. podría ser gobernado por una dictadura de derecha, a menos que colapse primero en una guerra civil.
Acusar de forma general a la “izquierda radical” como responsable de la acción de Tyler Robinson, el tirador que acabó con la vida de Charlie Kirk, parece una falsedad absurda. Pero lo importante es que la mentira y la manipulación han sostenido el poder imperial estadounidense durante casi dos siglos.
Cuando la congresista de Georgia llama a un “divorcio” entre conservadores y liberales, esto puede interpretarse como un llamado a sus seguidores más radicales, como el movimiento MAGA (Make America Great Again), quienes podrían estar alistándose para un asalto contra todos aquellos que no comparten su agenda. Sin duda, estaremos presenciando un momento crucial en la historia de la humanidad; solo falta saber cuándo comenzarán las confrontaciones abiertas.
Para finalizar, es importante señalar que Chile podría verse muy afectado por este proceso de crisis y decadencia en EE. UU. con el auge de candidatos de la derecha conocidos como “MaKaKa” (Matthei-Kast-Kaiser), quienes representan propuestas que reflejan el conservadurismo estadounidense. A pesar de la distancia geográfica, podríamos ser arrastrados por esta lucha, enfrentando la eliminación de derechos y conquistas socialmente logradas, aunque sean limitadas, que resultaron de un proceso popular transformador.
¿Quién es Hugo Catalán Flores?

Antropólogo y abogado, combina su perspectiva académica con una fuerte inclinación hacia la literatura y el arte. Es columnista en Revista Maestra Vida, poeta y fotógrafo; un lector asiduo, atento a los detalles y siempre en diálogo crítico con la realidad política y social. Se define como un izquierdista comprometido y un “soldado de la rumba”, atravesando la vida con entusiasmo, sensibilidad cultural y un espíritu crítico que no se conforma con las narrativas oficiales.
Con Información de factos.cl