Análisis: «El 14 de diciembre y la realidad política actual» – Factos.cl: Últimas Noticias de Chile

La próxima elección presidencial se vislumbra entre pronósticos desfavorables y realidades que evocan «glitches» de una simulación. ¿Y si esta vez la anomalía se presenta a nuestro favor?

Por Hugo Catalán Flores | Columnista de FACTOS

Recientemente, escribí un breve ensayo sobre distopía y transhumanismo. En mis lecturas, me encontré con una intrigante reflexión de Luciano Banchero en su libro Futuro Pop (Paidós, 2017). En el epílogo, Banchero toca el tema de los “fallos de la matriz” o la hipótesis de la simulación, una idea difundida en la cultura popular que tiene un fundamento serio, según el filósofo sueco Nick Bostrom, reconocido divulgador científico. Bostrom es autor del artículo “¿Estás viviendo en una simulación por computadora?”.

Siguiendo con esta línea de pensamiento, decidí cruzar esta hipótesis con la situación electoral actual. Encontré un punto interesante en una entrevista que Bostrom concedió a La Tercera en 2022, donde detalla la hipótesis de la simulación y menciona tres posibilidades sobre nuestra existencia:
i) Extinción temprana, donde la mayoría de civilizaciones tecnológicas se autodestruyen antes de poder crear simulaciones de universos;
ii) Desinterés en simular, si una civilización avanza tecnológicamente pero opta por no crear simulaciones ancestrales; o
iii) Ya vivimos en una simulación, puesto que si existen civilizaciones avanzadas capaces de generar simulaciones, la probabilidad de que estemos en una de ellas es abrumadora. “Al menos una de estas proposiciones tiene que ser verdad —anotó—, según el argumento de simulación, que involucra teoría de probabilidad”.

Reflexionemos sobre nuestra “realidad”. ¿Qué sucedería si lo improbable —lo que va en contra de las estadísticas y estudios de opinión, algo que podríamos calificar de «bizarro»— ocurriera el 14 de diciembre? ¿Qué más improbable podría haber que la elección de una militante del Partido Comunista en uno de los países más capitalistas, donde el neoliberalismo ha moldeado la vida de millones? Sería un claro indicio de un “fallo de la matriz”.

Menciono esto ante la evidencia que desafía mis deseos, como la posibilidad de un futuro gobierno de ultraderecha. Aunque sé que desde el comando y muchos voluntarios trabajan para convencer a los votantes sobre las implicancias de elegir a quien lidera las encuestas, si ese resultado parece ser el más probable —gobernados por reaccionarios—, sería interesante que el 14 de diciembre este pronóstico se invirtiera, mostrando que vivimos en una simulación que, por alguna razón, está fallando para sus creadores.

Convenzcámonos de que no es posible que una realidad tan surrealista como la que observamos —donde un tercio de la población considera que la situación actual no es catastrófica, sino más bien una precariedad inherente a un sistema desigual que solo necesita mejores políticas de distribución y solidaridad— sea tratada con más individualismo y desregulación del mercado. En fin, una realidad que bien podría ser concebida por una supercomputadora.

Continuemos con la hipótesis de la simulación. Desde hace al menos una década, analistas sociales han señalado que la crisis de 2008, con el estallido de la burbuja inmobiliaria en EE.UU., marcó un punto de quiebre en lo que entendemos como «realidad»: lo que antes parecía predecible y relativamente estable se ha vuelto caótico. En 2017, Adam Gopnik, colaborador de The New Yorker, comentó un malentendido sorprendente durante la entrega de los Oscars: el premio a Mejor Película iba para Moonlight, pero el sobre decía La La Land, sin explicación clara. Gopnik sumó este suceso a otros improbables, como la elección de Trump poco antes.

Desde nuestra propia realidad latinoamericana, también encontramos eventos que desafían cualquier análisis racional: un terremoto en febrero de 2010, justo durante el Festival de Viña del Mar; la increíble descomposición de la mejor generación del fútbol chileno en momentos críticos; la administración de Piñera que expuso descaradamente los vínculos entre política y negocios —algo habitual durante el mandato de Trump—; y el triunfo del “Rechazo” a una propuesta constitucional que intentaba regular el sistema capitalista.

Lo que quiero plantear es que existe la posibilidad de que lo que las cifras y análisis consideran como el resultado más probable —y que solo podría cambiar a través de un esfuerzo genuino en los territorios— se revierta simplemente por un quiebre en la tendencia. Quizás esa sea otra forma de evidenciar que la simulación está fallando en algún rincón del universo.

¿Y si al final tuviéramos que decidir entre la pastilla azul o la roja?

Con Información de factos.cl

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