José Miguel Insulza (C20 en la papeleta) enfrenta uno de los desafíos más complejos de su amplia y exitosa trayectoria política. Asume la responsabilidad de representar la región de Valparaíso en el Senado de la República, donde la competencia electoral generará un gran interés.
Lo positivo es que, por su trayectoria, recibirá apoyo de diversos sectores políticos, especialmente de los votantes independientes, quienes no están afiliados a ningún partido. Su figura es conocida y respetada en todas partes.
Como muchos chilenos, vivió el exilio, una experiencia que dejó huellas profundas. Muchos compatriotas nunca pudieron regresar, marcados por un pasaporte que limitaba su entrada al país por pensar diferente y desear una patria más justa y equitativa, donde todos tuvieran la libertad de desarrollarse.
Esta misión la asume después de haber desempeñado cargos en distintos gobiernos democráticos, como Ministro del Interior, Ministro de Relaciones Exteriores y Secretario General de la Presidencia. Además, fue senador por la hermosa región de Arica y Parinacota, dejando un legado significativo en las zonas extremas.
Su partido le ha solicitado ser candidato por la provincia de San Antonio y sus treinta y seis comunas, donde se encuentran los dos puertos más importantes del país, núcleos del comercio exterior que requieren un impulso modernizador y grandes proyectos que generen miles de empleos seguros.
Como Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante dos periodos, el segundo electo por unanimidad, mostró que es posible establecer relaciones pacíficas más sólidas entre países de un mismo hemisferio, destacando su capacidad ejecutiva, la cual fue ampliamente reconocida a nivel internacional.
Debido a su extensa y transparente trayectoria, fue postulado a la presidencia de la República, una carrera en la que Michelle Bachelet se impuso en las primarias. No obstante, se sumó con disciplina a la campaña como el comprometido militante socialista que es.
Su autobiografía promete estar llena de anécdotas y momentos difíciles. Ha sido un actor activo en la política, facilitando acuerdos con la oposición que ayudaron a reinsertar a Chile en el escenario internacional tras una larga dictadura.
Recuerda momentos críticos como la detención del dictador Augusto Pinochet en Londres, quien fue ingresado en una clínica para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad. Pocos conocen las amenazas de las Fuerzas Armadas ante la posibilidad de que no regresara al país, lo que generó temores de un nuevo golpe de estado.
La extrema derecha, hoy representada por figuras como la brigada alemana, Matthei, Kast y Kaiser, junto a una lista de parlamentarios y empresarios, lo visitaban con frecuencia, aunque ahora lo niegan sin escrúpulos. La memoria es frágil, y es crucial preservarla; la verdad no desaparece con un simple gesto.
Los «pino-cheques» que denuncié en el primer consejo con los diputados ante el presidente Aylwin fueron otro muestra de los exabruptos de las boinas negras, que llamaban a un cuartelazo. La corrupción del régimen salió a la luz nuevamente; no solo se violaron los Derechos Humanos, sino que también se sustrajo el patrimonio del Estado chileno.
Eduardo Frei y José Miguel Insulza asumieron el compromiso con el Estado, aun cuando yo no estaba de acuerdo en ciertos puntos. Era necesario proteger la frágil democracia. Muchas víctimas inocentes aún permanecen desaparecidas. No se trata de ‘venganza’; buscarlas es un acto de justicia para sus familias.
Las elecciones más importantes se llevan a cabo en la región de Valparaíso, mientras otras son igualmente relevantes. La contienda se centra en la defensa de una democracia que resguarde los derechos violados durante la dictadura, o en sucumbir ante la política del miedo.
José Miguel Insulza tiene al menos tres compromisos: el royalty portuario para Chile, la mejora de la salud, especialmente para niños y ancianos, y la garantía de vivienda digna como derecho fundamental para los sin hogar.
Presidió la comisión de seguridad pública, elaborando proyectos para enfrentar la violencia y delincuencia. Promovió un mayor Estado en los territorios y su reducción de espacio para el crimen organizado que afecta al país y a su población.
Chile enfrenta por primera vez elecciones presidenciales y parlamentarias con voto obligatorio, lo que convierte el compromiso cívico del próximo domingo 16 en algo incierto. Aquí solo prevalece la democracia, con sus desafíos y sus virtudes.
Su experiencia otorga confianza. Su capacidad es reconocida y su honestidad es un ejemplo de servicio público. Pocos pueden presentar un currículum tan destacado que brinde esperanza de días mejores.
Con Información de desenfoque.cl