Myriam Carmen Pinto, periodista (biografía colectiva, libro en preparación).
Una innovadora tecnología conocida como ADN ambiental ha marcado un histórico avance en Antofagasta al permitir la identificación de un lugar clave en la Quebrada El Way, en el desierto al sur de la ciudad. Este hallazgo reveló el exacto sitio donde, el 19 de octubre de 1973, fueron ejecutados 14 prisioneros políticos. No solo se localizó la escena de la tragedia, sino que este datos fue crucial para que el 4 de septiembre de 2025 se declarara como Monumento Histórico y Sitio de Memoria, un terreno que había sido apropiado por el Ejército en 1981 y, más recientemente, estaba bajo explotación por minería privada.
La solicitud para que este lugar fuese reconocido como Monumento Histórico fue presentada por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Antofagasta, y fue aceptada por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Esto busca proteger un sitio que conserva su integridad y es testigo de violaciones a los derechos humanos. Nélida Pozo Kurdo, directora del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (SERPAT), destacó que este reconocimiento forma parte de una política pública destinada a resguardar y dignificar estos espacios como lugares de memoria activa y transmisión de valores democráticos.
Ciencia y Derechos Humanos
La investigación fue liderada por la científica microbióloga Cristina Dorador, exconstituyente, junto con sus colegas Jonathan García y Valeska Molina de la Universidad de Chile en Antofagasta. Analizaron ADN de muestras de suelo en el lugar y lo compararon con tierra roja hallada en los cuerpos de las víctimas, basándose en informes de autopsias y testimonios de militares implicados, según lo estipulado en los expedientes judiciales tras una reconstitución de escena ordenada por el ministro Juan Guzmán.
Mónica Díaz y Sandra Gahona, entre otras miembros de la Agrupación, colaboraron en la búsqueda del sitio exacto donde ocurrió la masacre como parte de las operaciones de la infame Caravana de la Muerte, que, bajo el mando del general Sergio Arellano Stark, asesinó a 93 prisioneros políticos en diversas partes del país entre septiembre y octubre de 1973.
Héctor Maturana, miembro de la Agrupación Sitio de Memoria Providencia de Antofagasta, afirmó que este logro va más allá de un simple símbolo; representa un compromiso político y moral con la verdad, la justicia y la memoria de las futuras generaciones. Por su parte, Rosita Silva, hija del abogado ejecutado en ese lugar, Héctor Mario Silva Iriarte, destaca que este reconocimiento evitará que las mineras ignoren una realidad marcada por la sangre, como ya ha ocurrido con los ríos.
Los 14 prisioneros asesinados en la Quebrada El Way eran militantes o simpatizantes de los partidos de la coalición Unidad Popular, bajo el gobierno del presidente Salvador Allende. La lista incluye a: Luis Alaniz Álvarez, Dinator Ávila Rocco, Guillermo Cuello Álvarez, Segundo Nortón Flores Antivilo, Darío Armando Godoy Mancilla, José García Berríos, Miguel Manríquez Díaz, Danilo Moreno Acevedo, Washington Muñoz Donoso, Eugenio Ruiz Tagle, Héctor Mario Silva Iriarte, Alexis Valenzuela Flores, Marco de la Vega Rivera y Mario Arqueros Silva.
En 2013, el juez Juan Guzmán dictó condenas contra coroneles en retiro por estos asesinatos, incluyendo a Marcelo Moren Brito, Sergio Arredondo González, Juan Chiminelli Fullerton y a mayor Patricio Ferrera Duco, quienes recibieron penas de 15 años de prisión. El teniente (r) Pablo Martínez fue sentenciado a 5 años como cómplice. El coronel Sergio Arellano Stark no fue condenado, alegando deterioro mental, y falleció en 2016.
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