Las redes sociales se han convertido en una parte esencial de la vida cotidiana, redefiniendo nuestras formas de comunicarnos, informarnos y relacionarnos en la era digital, abarcando a todas las generaciones desde los baby boomers hasta la generación Beta.
No obstante, aunque ofrecen beneficios como la comunicación y el acceso a información, el uso excesivo de estas plataformas puede resultar perjudicial, tanto para adultos como para niños y adolescentes.
“Es crucial reflexionar sobre el uso de las redes sociales, ya que, aunque pueden facilitar las relaciones interpersonales, también tienen efectos nocivos que pueden dar lugar a trastornos relacionados con el uso excesivo, como el FOMO (miedo a perderse algo)”, resalta Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Regulaciones para la protección infantil
La creciente utilización de redes sociales entre los menores ha llevado a muchos gobiernos a establecer regulaciones. En Australia, por ejemplo, se aprobó en noviembre de 2024 una ley que prohíbe a los menores de 16 años conectarse a estas plataformas, afectando a aplicaciones como Snapchat, Facebook, X, Instagram y TikTok.
En Chile, aunque no hay leyes específicas al respecto, el Ministerio de Educación proporciona una guía para regular el uso de celulares y otros dispositivos móviles en colegios. Recientemente, se ha propuesto un proyecto de ley que busca prohibir el acceso a redes sociales para menores de 14 años, respaldado por un estudio de Ipsos que indica que el 71% de los chilenos apoya esta iniciativa.
Patologías y redes sociales
El uso excesivo de redes sociales en niños y adolescentes puede dar lugar a trastornos que requieren atención profesional para evitar complicaciones. Algunas de estas afecciones incluyen:
Adicción a las redes sociales: Comportamiento compulsivo que lleva a ignorar otras responsabilidades a favor de pasar más tiempo en estas plataformas, generando irritabilidad, ansiedad o depresión ante la imposibilidad de acceder a ellas.
Ansiedad: Aumento de la ansiedad debido a comparaciones sociales, el FOMO o la continua búsqueda de validación.
Depresión y baja autoestima: Surge al comparar la propia vida con las imágenes idealizadas vistas en línea, lo que puede producir insatisfacción.
FOMO (Fear of Missing Out): Miedo a perderse experiencias importantes, intensificado por la constante conexión al celular.
Aislamiento social: El uso excesivo de plataformas puede desplazar las interacciones sociales reales, fomentando la soledad.
Ciberacoso (Cyberbullying): La exposición a redes sociales puede convertir a algunos en víctimas de acoso, intimidación o humillación, prácticas peligrosas que impactan severamente a las personas.
Grooming: La manipulación con fines sexuales de menores es un riesgo serio en redes sociales, donde un adulto busca ganarse la confianza de un niño. Aunque no es una patología, puede causar traumas graves.
“Hoy en día, también detectamos problemas como trastornos del sueño, obesidad, dificultades de aprendizaje y cibermareo debido a la estimulación visual de las pantallas. Estos problemas pueden ser graves, especialmente en menores si no estamos alertas”, afirma Micucci.
Consejos para una experiencia digital segura
A pesar de sus riesgos, las redes sociales pueden ser beneficiosas si se utilizan correctamente. Por ello, ESET propone una serie de consejos para mejorar la experiencia digital:
1. Convierta las redes sociales en un espacio positivo: En lugar de eliminar las redes, hable sobre los perfiles y contenido que siguen sus hijos para ayudarles a crear un entorno digital saludable.
2. Desafíe la ilusión de perfección en línea: Es fundamental explicar que lo que se muestra en redes sociales no representa la realidad cotidiana, sino momentos seleccionados.
3. Fomente la gratitud: Para contrarrestar el FOMO, ayude a los niños a centrarse en los aspectos positivos de sus propias vidas.
4. Ponga énfasis en experiencias significativas: El fortalecimiento de la autoestima puede ayudar a los niños a manejar mejor la presión de comparación en línea.
5. Impulsar la participación digital activa: Anime a los niños a convertirse en creadores de contenido en lugar de consumidores pasivos, ya sea a través de fotografiar, crear arte o blogs.
6. Equilibrio en la interacción digital: Enseñe a los niños la importancia de desconectar regularmente de las pantallas para reconectar con su entorno y sus seres queridos.
“Si bien puede ser difícil eliminar las redes sociales de la vida de los niños, es posible implementar un uso controlado a través de horarios o aplicaciones de control parental. Esto no solo establecerá rutinas sanas, sino que también les enseñará sobre ciberseguridad y cómo tener una interacción digital saludable”, concluye el experto.
Con Información de www.lanacion.cl