Alimentarse es una actividad diaria, pero asegurar que todos podamos hacerlo de forma suficiente, saludable y sostenible representa un reto estratégico para Chile. La seguridad alimentaria no es solo un asunto rural, sino un compromiso nacional que integra a personas del ámbito agrícola, comercial, científico, del consumo y del Estado.
La Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad Alimentaria (ENSSA), promovida por el Ministerio de Agricultura y desarrollada por Odepa, refleja este esfuerzo colectivo. Más de 300 voces —que abarcan desde la agricultura familiar hasta la academia, incluyendo gremios empresariales y organizaciones comunitarias— han ayudado a crear un plan inclusivo, resiliente y con enfoque de género.
La labor del Estado ha sido crucial para poner este tema en la agenda pública, generando espacios de diálogo que han permitido construir consensos amplios. Actores tan diversos como la Sociedad Nacional de Agricultura, la Universidad de Chile y el Frente Parlamentario contra el Hambre han expresado su objetivo de avanzar hacia un sistema alimentario más robusto.
Fortalecer nuestra soberanía alimentaria implica, para Chile, producir con una visión territorial, proteger los suelos, adaptarse al cambio climático, innovar y potenciar la comercialización. La Agenda Agroexportadora y el abastecimiento interno no son excluyentes; al contrario, se complementan para generar un sistema más fuerte y equitativo.
Los avances ya son evidentes: contamos con una hoja de ruta para el desarrollo del sector triguero, apoyamos cooperativas innovadoras y estamos tramitando un proyecto de ley para la gestión sostenible del suelo agropecuario.
Garantizar la seguridad alimentaria es una tarea a largo plazo que requiere voluntad política, compromiso social, cooperación genuina y la construcción de vínculos que unan a todos los involucrados en el trabajo de la tierra.
Con Información de www.elperiodista.cl