En anticipación a la vigésima reunión de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES COP 20), programada para llevarse a cabo en Samarkand, Uzbekistán, del 24 de noviembre al 5 de diciembre de 2025, el Proyecto Gran Simio ha emitido un llamado urgente a los países miembros del tratado para exhortarles a la ONU y la Unión Europea, así como a la sociedad y organizaciones principales de conservación, a erradicar definitivamente el grave vacío legal que facilita el comercio internacional de especies amenazadas, enfocándose particularmente en los grandes simios.
Un vacío regulativo significativo
Por largo tiempo hemos alertado sobre cómo las normativas que permiten el comercio de especímenes “nacidos en cautiverio” se han torcido para encubrir el verdadero tráfico de animales extraídos ilegalmente de su hábitat natural. Incidentes recientes subrayan la magnitud de este problema legalizado: un gorila bebé fue encontrado en una jaula en el aeropuerto de Estambul, proveniente de Nigeria con destino a Tailandia, donde probablemente sería falsamente documentado como “nacido en cautiverio”. Esta aceptación de fraude convierte al sistema en cómplice de este delito.
El informe de Daniel Stiles, “Empty Forests – How politics, economics and corruption fuel live great-ape trafficking” (Bosques vacíos: cómo la política, la economía y la corrupción alimentan el tráfico de grandes simios), destaca que el tráfico de grandes simios vivos es a menudo pasado por alto en discusiones clave y que redes criminales lo explotan para traficar con crías arrancadas de sus madres, constituyendo no solo un daño ecológico, sino un atentado contra la vida silvestre.
La COP20 de la CITES en Samarkand se presenta como una oportunidad clave para que la comunidad internacional cambie completamente su enfoque. El propio secretariado de la CITES ha indicado que esta reunión será crucial para discutir la “sostenibilidad, legalidad y trazabilidad” en el comercio de fauna protegida. Es esencial que este evento se traduzca en acciones concretas para erradicar el tráfico ilegal.
En la agenda del evento se incluye un segmento específico sobre “live great apes (Hominidae spp.)” (Grandes simios vivos) en el comercio, lo que representa una oportunidad real de modificar las regulaciones respecto a los especímenes nacidos en cautividad, especialmente a través de la presión de las Organizaciones Conservacionistas Internacionales.
Solicitud específica de acción
El Proyecto Gran Simio hace las siguientes demandas claras:
- Que los países firmantes del tratado prohíban completamente el comercio y la venta de especies amenazadas que, aunque catalogadas como “nacidas en cautividad”, en realidad provienen de origen ilegal.
- Que se elimine de las regulaciones de la CITES la categoría que permite el comercio de especímenes “nacidos en cautividad” para especies críticamente amenazadas, especialmente los grandes simios, ya que esta clasificación ha facilitado el tráfico ilegal.
- Que la UE y específicamente España lideren en impulsar esta importante reforma, promoviendo propuestas en la COP20 que resulten en un cambio normativo tangible y efectivo dentro del tratado.
- Que las organizaciones internacionales de conservación, incluyendo WWF, TRAFFIC e IUCN, entre otras, asuman una responsabilidad activa inspirando campañas públicas y presionando directamente a los gobiernos para actuar en este frente.
- Que la sociedad civil, tanto en España como en Europa, intensifique su vigilia, presión y participación en este proceso para asegurar que la administración actúe de manera efectiva y transparente.
Es inaceptable que, mientras en algunos lugares se asesina a grupos de grandes simios para comercializar sus crías, las regulaciones actuales faciliten que estos animales sean introducidos en el sistema como si fueran “nacidos en cautiverio”. Esta laguna legal actúa como un pasaporte para el crimen, y debe clausurarse sin excepción en Samarkand. España debe tomar la iniciativa en este cambio vital. La continuidad de tal tráfico a través de las fisuras de la CITES no debe ser tolerada.
Imagen de Pedro Pozas Terrados.
La necesidad de actuar es inmediata
Los documentos oficiales de la CITES ya reconocen el problema del comercio de grandes simios vivos, incluyéndolo en la programación de la COP20. El desafío es doble: prevenir que los delincuentes sigan utilizando el pretexto “nacido en cautividad” como escudo legal, y motivar a los países a cambiar un statu quo que contribuye al exterminio en silencio de nuestros parientes evolutivos más cercanos.
El Proyecto Gran Simio hace un llamamiento apremiante a todo el mundo: no hay tiempo que perder. Si permitimos que esta brecha legal persista, estaremos condenando a muchos individuos a la muerte, al tráfico y al sufrimiento, y a nuestras futuras generaciones al olvido de que compartimos este planeta con seres maravillosos. Requieren de acción, presión pública y voluntad política. Porque los grandes simios y otros seres vivos víctimas del tráfico ilegal de especies, no pueden esperar.
El Proyecto Gran Simio se reunió el 17 de octubre de 2025 con la Directora General de Biodiversidad, Bosques y Desertización del Gobierno de España, quien admitió la dificultad de alcanzar un acuerdo entre los países miembros de la CITES para prohibir el comercio de especies amenazadas nacidas en cautividad. Esto subraya la gravedad del problema y la necesidad de acción y movilización social para combatir la pasividad y el complaciente sistema que perpetúa el tráfico de especies.
Llamado a la acción
Para el Proyecto Gran Simio, enfrentamos un momento crítico. La COP20 de la CITES no debe ser solo otra conferencia llena de retórica vacía y compromisos insuficientes. Si permitimos que la excepción de especímenes “nacidos en cautiverio” continúe, estamos contribuyendo a la extinción de miles de grandes simios y otras especies en peligro, mientras que las mafias se enriquecen a costa de nuestra biodiversidad.
Las autoridades tienen un deber moral y legal de actuar. Y a los grandes organismos de conservación les recordamos: no basta con reportes y declaraciones. La inacción o indiferencia son hoy sinónimo de complicidad.
Es el momento de levantar nuestras voces con fuerza, de exigir sin excusas el cese total del comercio de especies en peligro bajo cualquier pretexto legal o administrativo. Solo así podremos detener el tráfico, solo así cumpliremos nuestra responsabilidad con la vida en este planeta. No podemos desviar la mirada. No podemos permanecer en silencio. La humanidad no lo perdonará, y la naturaleza no recuperará lo perdido. Es hora de actuar. ¿Defenderemos la vida o seremos cómplices del crimen? La respuesta debe ser inmediata.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/convenio-cites-una-brecha-abierta-al-trafico-ilegal/