Una amenaza sutil pero devastadora azota Centroamérica

Desertificación en el siglo XXI: Una amenaza silenciosa en Centroamérica que demanda una acción regional fundamentada en la ciencia y la gestión del agua y del territorio

La desertificación ha evolucionado de ser un fenómeno distante a convertirse en uno de los desafíos más críticos del siglo XXI, impactando no solo en áreas áridas de África o Asia, sino extendiéndose también a países desarrollados, destinos turísticos, islas mediterráneas y, de manera preocupante, a regiones tropicales. Su expansión se debe principalmente a una mezcla perjudicial de calentamiento global, planificación territorial deficiente y explotación excesiva de los recursos hídricos y del suelo.

Un claro ejemplo de esto se observa en Europa, donde el reciente Atlas de Desertificación de España del CSIC reveló que cerca del 40% de su territorio está severamente degradado y en riesgo de desertificación, con las Islas Baleares mostrando un avance hacia una transformación ecológica profunda en el 85% de su extensión.

Esta situación debería resonar como una advertencia para Centroamérica, que ya enfrenta circunstancias similares exacerbadas por el cambio climático. El Corredor Seco Centroamericano, abarcando países como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, así como regiones de Costa Rica y Panamá, se destaca como un área altamente vulnerable. Sequías prolongadas, picos extremos de calor, erosión acelerada y migración climática son indicativos alarmantes de la degradación del entorno vital.

La gestión del agua emerge como el núcleo del problema y la clave para la solución. El escenario demanda con urgencia un cambio hacia fuentes de agua más resilientes y estrategias de manejo modernas. Entre estas soluciones, la explotación sostenible de acuíferos profundos se destaca como una alternativa subutilizada con un gran potencial para abordar la escasez hídrica estacional.

En Costa Rica, investigaciones lideradas por el geólogo francés Dr. Alain Gachet han puesto de manifiesto las reservas acuíferas profundas del país, capaces de fortalecer la seguridad hídrica, especialmente en zonas ya afectadas por la escasez de agua.

Además, la recarga gestionada de acuíferos y la creación de acuíferos artificiales representan tecnologías prometedoras aún no explotadas adecuadamente en la región, que permitirían capturar agua de lluvia para su almacenamiento subterráneo, evitando la evaporación y asegurando su disponibilidad durante períodos secos.

Con la evidencia de una desertificación ya en marcha en Centroamérica, resulta claro que sin una acción decidida, basada en la planificación territorial e integración social y migratoria, el futuro de la región se ve sombrío. El SISTEMA SALVETERRA® propone un modelo operativo con un enfoque ecosférico, enfocado en la gobernanza hídrica moderna, restauración de ecosistemas, y una distribución eficiente de recursos. Este enfoque representa una hoja de ruta hacia la resiliencia y la sostenibilidad ambiental.

El llamado a la acción es urgente y claro: es imperativo actuar ahora para prevenir daños irreversibles y asegurar un futuro sostenible para Centroamérica. La iniciativa SALVETERRA® lidera este llamado, ofreciendo una propuesta estratégica y concreta para contrarrestar la amenaza de la desertificación en la región.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/desertificacion-en-el-siglo-xxi-una-amenaza-silenciosa-que-ya-golpea-a-centroamerica/

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