Un mural en Chile defiende la memoria y busca justicia

Arte al servicio de la memoria en la lucha por las víctimas de la dictadura

Por Gustavo González Rodríguez*

La tarea ha sido completada. El 2 de noviembre, un grupo de voluntarias y voluntarios de la Agrupación de Derechos Humanos y Sitios de Memoria en Macul finalizó la tarea de pintar de nuevo un mural en memoria de las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. Esta obra al aire libre busca sin descanso los restos de aquellos desaparecidos forzosamente en Chile entre 1973 y 1974.

El mural se encuentra en Macul, un distrito de Santiago con cerca de 120.000 habitantes, establecido en 1981 cuando la dictadura dividió la municipalidad de Ñuñoa.

Los grupos de residentes que crearon el mural esperan que se cree un Parque-Memoria cerca. Sin embargo, antes es necesario que las autoridades aprueben excavaciones en un antiguo basurero para encontrar e identificar restos de personas asesinadas por los agentes represivos del régimen de Pinochet (1973-1990).

Este lugar representa un punto clave en la capital de aproximadamente 6,2 millones de habitantes, situado en los límites de Macul con La Florida y Peñalolén, otras comunas densamente pobladas del sector sur de la ciudad. La aspiración es que el Ministerio de Bienes Nacionales declare al futuro parque como Sitio de Memoria, término usado para designar los lugares preservados como testimonio de las violaciones a los derechos humanos.

Durante los casi 17 años del régimen cívico-militar, se documentaron alrededor de 3.200 crímenes políticos bajo el gobierno, incluyendo más de 2.100 ejecuciones extrajudiciales y 1.210 personas desaparecidas, de las cuales aún se desconoce el paradero de 1.162. Es probable que algunos de estos cuerpos fueran depositados en el terreno propuesto para el parque. En los primeros años del gobierno de Pinochet, allí se encontraban un vertedero municipal y un pozo de arena profundo.

Años después, a través de transacciones oscuras, el terreno pasó a manos de Gladys González, una empresaria que prosperó durante la dictadura, y quien estableció en el lugar un restaurante y una discoteca. Fue en mayo de 2022 cuando los vecinos de la zona, conocida como Lomas de Macul, se movilizaron para detener un desarrollo inmobiliario planificado que incluía la construcción de nueve edificios de 25 y 28 pisos, con un total de 2.478 apartamentos.

El movimiento de los residentes, apoyado por tres diputadas y dos senadoras del bloque que respalda al actual gobierno de Gabriel Boric, logró detener el proyecto. El entonces alcalde de Macul, Gonzalo Montoya, también apoyó estas acciones.

El Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia compartió ese mismo año con el Poder Judicial testimonios de vecinos sobre fusilamientos y sepulturas en el antiguo basurero durante el toque de queda impuesto por la dictadura entre 1973 y 1974. Los informes fueron tomados por la jueza de la Corte de Apelaciones Paola Plaza, quien ordenó la realización de procedimientos policiales para investigar las denuncias.

En septiembre de 2023, al conmemorarse 50 años del golpe de Estado, Boric anunció el Plan Nacional de Búsqueda, enfocado en localizar los restos de los detenidos desaparecidos. El Ministerio de Justicia designó el antiguo basurero como lugar de interés en el contexto de este plan. En mayo de 2024, el alcalde Montoya habilitó un enlace llamado “Tu testimonio es justicia” a través del municipio para recabar más información.

El muralismo: un arte de denuncia y recuerdo

El muralismo es una de las formas de arte popular más extendidas en América Latina, con más de cien años de historia. Originado en México en 1922, el muralismo comenzó como un medio para transmitir a la población analfabeta los ideales de la revolución agraria liderada por figuras como Francisco Villa y Emiliano Zapata.

Artistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros expandieron sus obras más allá de México, inspirando a generaciones de muralistas que decoraron los muros de las ciudades con representaciones de la historia y lucha de sus pueblos. Con el tiempo, el muralismo ha embellecido el gris urbano, celebrando desde ídolos deportivos hasta temas de variada índole en barrios y espacios públicos.

En Chile, el arte mural se convirtió en un vehículo de mensaje político durante la campaña electoral de 1970, que culminó con la elección de Salvador Allende como presidente por parte de la Unidad Popular. En 1969, Alejandro Mono González fundó las Brigadas Ramona Parra (BRP) de las Juventudes Comunistas, nombradas en honor a una joven estudiante asesinada por la policía en una protesta en 1946.

El logo de las BRP se multiplicó en murales durante la campaña y durante los mil días del gobierno de Allende, que terminó abruptamente con el golpe de Estado de Pinochet el 11 de septiembre de 1973. Durante la dictadura, las brigadas continuaron su labor a través de murales clandestinos que denunciaron violaciones a los derechos humanos y pidieron el retorno a la democracia.

En la actualidad, diversos espacios en Santiago, incluidas estaciones de metro, lucen murales como parte de su decoración. Por esta razón, fue un acto de justicia que en el año 2025, el Estado chileno otorgara el Premio Nacional de Artes Plásticas a Alejandro Mono González, quien atribuye su formación a la influencia de Rivera y Siqueiros.

Foto del mural completo

Foto del Mural completo

Constancia y afecto
El mural Lomas de Macul simboliza un arte colectivo y participativo en armonía con la denuncia, la defensa de los derechos humanos y el recuerdo, como pilares de una educación para el pueblo.

Christine Kachadourian, líder de la Agrupación, relata cómo la iniciativa surgió en el contexto de protestas contra un desarrollo inmobiliario. Gricel González del Canto, hija de un detenido desaparecido, junto a Antu Godoy, estudiante de Arquitectura, y Valentina Borcoski, estudiante de Pedagogía en Artes Plásticas, impulsaron el proyecto.

Organizaron talleres que reunieron a vecinos y mediante dibujos y escritos recopilaron sus recuerdos y sugerencias para el mural. Godoy y Borcoski entonces crearon los bocetos finales que, tras conseguir el consenso, dieron forma a la obra.

“El proceso fue totalmente colaborativo y participativo, desde los materiales hasta las herramientas. Todo fue aportado por la comunidad”, comenta Christine.

Se gestionaron los permisos necesarios con el Ministerio de Obras Públicas y la municipalidad de Macul, y el mural se completó a principios de octubre, ubicado cerca de la estación de metro de Macul, en la intersección de las avenidas Macul y Américo Vespucio.

Foto de Christine Kachadourian (al centro), junto a autoridades y vecinos

Foto de Christine Kachadourian (al centro), junto a autoridades y vecinos

Después de terminar la obra, fue borrada por orden de la concesionaria de la autopista cercana. La Asociación protestó inmediatamente y la empresa admitió su error, compensando con pinturas para la restauración del mural y asistencia para su ejecución.

Así, un grupo de veinte voluntarios trabajó con determinación y cariño en la restauración del mural el 1 y 2 de noviembre, donde los principiantes pintaron partes más amplias y los detalles y figuras más complejas quedaron a cargo de los diseñadores y jóvenes artistas.

El mural es altamente simbólico, mostrando colinas nevadas que se unen a un cielo de tonos cambiantes, de un oscuro pasado a un futuro luminoso soñado. La representación incluye el sector en los años 70, con viviendas precarias, interrumpidas por el golpe y las víctimas de la represión.

La parte izquierda muestra el parque proyectado, con escenas de vida y esperanza, sobre un terreno que conserva los restos de aquellos asesinados por la dictadura.

“Este parque se convertirá en un espacio donde resuenen las voces de los presentes, las historias de los ausentes y las preguntas sobre lo que se busca olvidar. Será un lugar de reparación y de aseguramiento de que tales atrocidades no se repitan”, afirma la Agrupación de Derechos Humanos y Sitios de Memoria de Macul.

 

*Periodista y autor especializado en comunicación política, con una maestría de la Universidad de Chile, donde también dirigió la Escuela de Periodismo y presidió la Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional. Ha trabajado internacionalmente como corresponsal y editor, colaborando con importantes publicaciones y agencias en América Latina y Europa. Es autor de varios libros en géneros que incluyen ensayo, cuento y novela.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/un-mural-contra-el-olvido-y-por-la-justicia-en-chile/

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