Todos le fallamos a Caren, una niña de 13 años

Las cuatro niñas y los tres niños implicados en esta trágica situación nunca debieron encontrarse en tal posición, ni vivos dentro de las filas de un grupo armado, ni mucho menos fallecidos a causa de acciones estatales. Se esperaría que el Estado les garantizara protección contra el riesgo de reclutamiento forzado. La presencia de estos menores en el grupo armado liderado por Iván Mordisco fue un grave error; igualmente, resulta cuestionable la decisión del alto mando militar de proceder con un bombardeo sin la certeza de la presencia o no de menores en el lugar, contradiciendo los ideales de un gobierno que se propone liderar en el ámbito de la protección de la vida a nivel mundial y que, sin embargo, autorizó tal acción.

El incidente en Calamar, Guaviare, refleja una acumulación de fallos no solo en el ámbito militar, sino también en los sociales y políticos. El reclutamiento de menores constituye una grave violación de los tratados internacionales de Derecho Humanitario, como el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño y el Estatuto de Roma. Un menor nunca debería formar parte de un grupo armado, bajo ninguna circunstancia.

La legitimidad del Estado no debería utilizarse para justificar errores cometidos en el uso de la fuerza, especialmente cuando resultan en la muerte de niños, a manos de operativos militares. Aunque la obligación del ejército de proteger la vida de los ciudadanos es clara, esto no debe conducirnos a la aceptación de la muerte de menores como resultado de bombardeos.

El país se enfrenta a un dilema moral: si volver a políticas de seguridad a cualquier precio, justificando incluso el daño a menores reclutados como consecuencia de la guerra. A pesar de la presión, el actual ministro de Defensa ha demostrado un comprometido esfuerzo por alinear las acciones militares con los principios de paz, destacando incluso en operativos exitosos de rescate de menores en situaciones de riesgo.

Por tanto, es esencial que la inteligencia y las fuerzas armadas del Estado actúen de manera que la desarticulación de grupos armados no implicite más pérdidas inocentes, especialmente de niños, quienes son víctimas de un conflicto que les rebasa completamente.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/caren-tenia-13-anos-y-todos-le-fallamos/

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