Escrito por Michelle Ellner, este artículo aborda la preocupación creciente respecto al uso de Puerto Rico por parte de los Estados Unidos como una plataforma para actividades militares, particularmente en lo que se refiere a Venezuela. La historia comienza con el anuncio del presidente Trump sobre autorizar a la CIA para operar en Venezuela, lo cual coincidió con ataques de drones estadounidenses a embarcaciones cerca de la costa venezolana, eventos que pusieron de manifiesto el papel militar de Puerto Rico en la región.
Puerto Rico, bajo dominio estadounidense desde 1898, se ha transformado en un punto estratégico para el militarismo de EE. UU., especialmente bajo la nueva narrativa de la «guerra contra las drogas». La isla ha servido como base para las operaciones militares norteamericanas en el Caribe, convirtiéndola en el «Gibraltar del Caribe», y sus ciudadanos han sido reclutados para luchar en conflictos estadounidenses sin tener plenos derechos de ciudadanía.
La utilización militar de la isla ha llevado a consecuencias negativas como la devastación ambiental y una alta tasa de cáncer entre sus habitantes, especialmente en Vieques, donde la Marina estadounidense realizó pruebas de armamento durante seis décadas. Este legado de militarización ha generado un fuerte movimiento de resistencia entre los puertorriqueños.
En 2025, se observó una reactivación de las bases y pistas de aterrizaje en Puerto Rico para expandir las operaciones militares de EE. UU., incluyendo el despliegue de cazas F-35 y aviones de patrulla marítima P-8. Aunque la justificación oficial es la lucha contra el narcotráfico, el timing y la magnitud de estos movimientos sugieren objetivos de mayor alcance, como la preparación para una confrontación con Venezuela.
El artículo también menciona la hostilidad de la administración Trump hacia Colombia, especialmente hacia el presidente Gustavo Petro, y cómo esta agresividad se enmarca dentro de una estrategia más amplia de dominación y control en Latinoamérica. La situación de Puerto Rico, una colonia sin soberanía plena, facilita a Washington operar sin restricciones democráticas, perpetuando la intervención en naciones que buscan autonomía y resisten al dominio estadounidense.
La autora destaca la ironía de luchar por la libertad en el extranjero mientras se niega la misma a Puerto Rico, y cómo el deseo de independencia de la isla se entrelaza con el de otras naciones latinoamericanas en su lucha por autodeterminación. Concluye con un llamado a respetar el derecho de Puerto Rico y Venezuela a decidir su futuro, libre de intervenciones militares y económicas de EE. UU.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/10/la-colonia-mas-antigua-la-guerra-mas-reciente-puerto-rico-como-lanzadera-de-guerra-contra-venezuela/