No se Trata de Extrema Derecha, Sino de un Estado Paralelo

En un artículo previo sobre la Batalla Cultural, se discutió la creciente influencia de las ultraderechas globales y su intento de dominio hegemónico en las disputas ideológicas, resaltando el rol del poder económico concentrado detrás de la caída de los progresismos y el resurgimiento de las derechas. Se señaló la presencia de un Paraestado, conformado por este poder económico, que dicta el destino de la humanidad. Citando a Silo en el Documento Humanista de 1993, se destacó la relevancia actual de este texto en cuanto a la concentración del capital financiero internacional, la dependencia estatal del crédito y préstamo, y el control del capital sobre los medios de producción y comunicación.

El documento resalta cómo el capitalismo ha mutado, prioritizando la especulación y siendo cómplice en la desintegración social y ambiental, evidenciando la capacidad tecnológica mundial para resolver problemas esenciales de la humanidad que se ve obstaculizada por intereses capitales. Se critica la transición hacia un modelo que induce al caos social, donde emergen fanatismos y el racismo, limitando el espacio para las voces progresistas y dejando a la humanidad en una posición vulnerable frente a la avaricia y manipulación de un pequeño grupo elitista.

El texto aborda cómo la ultraderecha es instrumentalizada por el poder económico para disciplinar a las sociedades, apelando al miedo y a la división, mientras desvía la atención y responsabilidad de los verdaderos orígenes de problemas económicos y sociales hacia chivos expiatorios. Se denuncia la estrategia de deshumanización y la exacerbación del individualismo por interés corporativo, aludiendo a la necesidad de una conciencia colectiva para confrontar los desafíos globales.

El Paraestado se describe no como una entidad conspirativa monolítica, sino como el resultado inevitable de la dinámica capitalista que favorece la acumulación de riqueza en pocos manos, desvinculando aún más al poder económico de la responsabilidad social y ambiental. Frente a este panorama, se plantea un llamado a la acción directa y a la reformulación de sistemas económicos y políticos que favorezcan una distribución equitativa de riqueza y una democracia más genuina, enfatizando la importancia de movilizar a la sociedad civil en pos de un cambio estructural que redefina los principios de producción, consumo y propiedad, y desafíe las premisas del progreso definido por parameters capitalistas.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/no-es-la-ultraderecha-es-el-paraestado/

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