Reflexiones en torno a cómo los habitantes mongoles del desierto de Gobi perpetúan sus tradiciones orales a través de rituales y costumbres que se arraigan en una cosmovisión milenaria aún presente hoy día.
Escrito por Daniel Canosa
Rescate del patrimonio oral de culturas ancestrales
“Hace tiempo, el camello fue bendecido con cuernos por su generoso corazón por obra divina, hasta que un día, un astuto ciervo le pidió prestados dichos cuernos para adornarse en una festividad al oeste… El camello, en un gesto de confianza, accedió, pero el ciervo jamás le devolvió los cuernos. Desde entonces, el camello espera, observando hacia el horizonte, el retorno del ciervo”.
Los ancianos del desierto de Gobi, en el sur de Mongolia, comparten estas historias (recogidas, entre otros, por el documental “La historia del camello que llora”, 2004) dentro de sus hogares, conocidos como yurtas, decorados con tapices y alfombras, traspasando el patrimonio oral y las prácticas ancestrales a las nuevas generaciones, incluyendo antiguos métodos para asistir a los camellos durante los partos.
Estos nómadas, pertenecientes a la etnia mongol, llevan una vida alejada de la urbanidad, en un ámbito de armonía con la naturaleza y los espíritus de sus mitologías ancestrales, sosteniendo costumbres y rituales que se han mantenido a través de los tiempos.
Además de vivir en condiciones de aislamiento, sin comodidades modernas como electricidad o agua corriente, estos pobladores comparten valores y prácticas espirituales, fusionando tradiciones chamánicas y budistas en ceremonias únicas que reflejan su rica cosmovisión.
Mongolia, una nación sin salida al mar, situada entre Rusia y China, posee un legado histórico que remonta a la época de Temuujin, mejor conocido como Gengis Kan, quien forjó uno de los mayores imperios conocidos por la humanidad.
El documental “La historia del camello que llora” simboliza la conexión profunda de los mongoles con sus animales, mostrando rituales de curación y reconciliación animal conmovedores que destacan la empatía y el entendimiento ambiental de esta cultura.
Más allá de su representación en el cine, los conocimientos y prácticas tradicionales mongolas representan un campo fértil para la investigación y preservación por parte de bibliotecarios y documentalistas, promoviendo la conservación y divulgación del patrimonio oral inmaterial de estas comunidades.
Las bibliotecas móviles, como las que emplean camellos en Kenia, demuestran una forma ingeniosa de llevar el conocimiento y la cultura a lugares remotos, asegurando que las tradiciones orales y los saberes ancestrales sigan vivos y accesibles para las futuras generaciones.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2016/02/el-pueblo-de-los-camellos-que-lloran/#comment-3645