La importancia de dar prioridad al tema de la guerra

En la fecha del aniversario luctuoso de Gandhi, el 30 de enero, se conmemora el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, un momento propicio para reflexionar sobre las razones por las que la guerra constituye uno de los mayores males, especialmente aquellas guerras de carácter agresivo.

Por Juan Fernando Sánchez

Bajo la sombra de un tipo de terrorismo moderno y enigmático, las entidades de poder nos han ido habituando poco a poco a un estado continúo de conflicto. Nos convencen de que es en defensa de nuestra seguridad y para mantener «nuestro estilo de vida». Incluso, invocan cada vez menos la defensa de los derechos humanos de otras naciones, las cuales irónicamente suelen ser las primeras víctimas de nuestras intervenciones bélicas. No obstante, la evidencia sobra cuando se descubren estos actos como justificaciones de la guerra imperialista. Lejos estamos de la visión de Kant sobre La paz perpetua, cuyo quito artículo preliminar reza: «Ningún estado debe interferir por la fuerza en la constitución y gobierno de otro país.»

Aunque cualquier acto de violencia en solitario ya es repudiable, ¿hemos considerado el verdadero infierno que representa una guerra? Para aquellos afortunados de no haber experimentado una, es difícil imaginarlo.

La guerra involucra todo perjuicio imaginable: violencia, odio, engaño; muertes, heridas, mutilaciones, violaciones; represión, división simplista, autoritarismo; destrucción de hogares e infraestructura, devastación ambiental, aniquilación del patrimonio histórico; condiciones de vida precarias, falta de higiene, enfermedades, epidemias; el mercado negro, pillaje, hambruna; emociones de pérdida, terror, angustia, desconfianza, resentimiento; consecuencias de la posguerra como la pobreza, desorganización estatal, dominio de los vencedores sobre los vencidos, y traumas profundos…

Consecuentemente, se puede afirmar que durante las guerras se infringen todos los derechos humanos y se generan daños de todo tipo (económicos, psicológicos, morales, ambientales). Algunos pueden argumentar que guerras con objetivos claros podrían no ser tan devastadoras; sin embargo, ¿no demuestran lo contrario las guerras del siglo XXI?

Ante este panorama, si no estamos experimentando la guerra pero somos conscientes de que otros sí la padecen, ¿cómo deberíamos reaccionar? (Dimensión moral).

Además, el enfoque en la guerra imperialista revela una disposición a no detenerse ante nada por parte de quienes la promueven. Esto tiene consecuencias amplias que trascienden los combates con tanques o aviones. Implica que están dispuestos a desatar toda la barbarie descrita para mantener sus intereses y poder. En este contexto, la realidad se satura de guerra y violencia, aun cuando no se manifieste en explosiones o presencia militar directa. Así, tanto los pueblos cuyos recursos desean explotar como las poblaciones que se oponen a sus guerras imperialistas se convierten en blancos.

La declaración de un estado de guerra perpetuo (como ha sucedido desde el 11-S) conlleva la imposición de leyes que infringen los derechos de las poblaciones involucradas (como la «ley mordaza»). No es coincidencia que, en un marco bélico alimentado por el capitalismo, se restrinja cualquier progreso social significativo (como sucedió en Grecia). Así, la limitación de libertades y derechos en naciones sometidas a regímenes beligerantes es otra faceta de la guerra. Por lo tanto, los ciudadanos se convierten tanto en enemigos de facto como los presuntos terroristas extranjeros.

Por ello, tomar conciencia sobre la severidad de la guerra es crucial para mitigar sus efectos. Esto es aún más importante cuando el impulso bélico busca la dominación global, llevándonos hacia una tiranía mundial. En la actualidad, esta toma de conciencia es urgente y debe ser una de nuestras máximas prioridades. Así, cualquier iniciativa que aspire a consolidar esfuerzos colectivos contra la barbarie debería enfocarse en la denuncia, el reconocimiento y la oposición a la guerra y al estado de guerra, situándola como su principal objetivo, o al menos, tan importante como cualquier otro.

Para leer el artículo original, visita este enlace.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2016/01/por-que-es-tan-importante-priorizar-la-cuestion-de-la-guerra/#comment-3635

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