Accese a la primera parte de la entrevista con Khadija Amin aquí.
«55, 55, 55»
La vivencia en Afganistán durante esos tiempos estaba marcada por constantes atentados, especialmente post-acuerdo con los talibanes, focalizados hacia la población civil y no hacia las fuerzas militares occidentales. La pregunta sobre si se podía llevar una vida normal se contesta con la realidad de Khadija Amin: salir sin velo, cada día incierto si volvería o no debido a la cobertura de atentados, una realidad llena de riesgo constante.
Durante esa época, el nombre de Khadija Amin apareció en listas de objetivos de los talibanes, marcada como el objetivo número 55.
Mujer periodista
La presencia de Khadija como reportera causaba recelo entre sus colaboradores por el miedo a represalias, testimoniando la dureza del ambiente laboral en un país marcado por la violencia.
Cuando le preguntaban sobre el miedo, Khadija narraba cómo la vivencia de un atentado devastador no merma su determinación de reportar la verdad, incluso cuando esto significaba regresar al epicentro del peligro.
¿Eran diferentes estos talibanes?
La esperanza de un cambio en la actitud de los talibanes hacia las mujeres se desvaneció con el tiempo, mostrando que las restricciones y prohibiciones permanecían firmes, manteniendo a las niñas alejadas de la educación.
Salida de Afganistán
La salida de Afganistán por parte de Khadija no fue casual, sino una respuesta a las crecientes amenazas y una oportunidad proporcionada para salvaguardar su vida.
España
Llegada a un país desconocido, Khadija describe su adaptación a España, desde el choque cultural hasta el aprendizaje del idioma y las dificultades enfrentadas para establecerse, inclusive llegando a dormir en parques antes de encontrar oportunidades laborales.
Después de varios desafíos, su tenacidad la llevó a encontrar trabajo en Telefónica, marcando el inicio de una nueva etapa en su vida.
Esperanza de libertad
Khadija forma Esperanza de libertad, una iniciativa destinada a apoyar a las comunidades afganas en diversas maneras, desde la educación clandestina para niñas hasta el apoyo para refugiados y la difusión de la realidad que enfrentan las mujeres en Afganistán.
Afortunadamente, se observa el apoyo y la solidaridad de muchos alrededor, demostrando que la resiliencia y la esperanza pueden abrir nuevos caminos hacia la libertad y la justicia.
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Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/khadija-amin-nos-habla-de-la-ausencia-de-derechos-para-las-mujeres-afganas-y-sobre-su-educacion-clandestina-ii/