Estados Unidos y Canadá: Comercio de Materias Primas y Exterminio – Segunda Parte

Desde las caravanas de oro hasta las minas de litio, el exterminio solo ha cambiado de uniforme. América del Norte, a lo largo de los siglos, ha asentado su prosperidad en una contradicción profunda que el discurso oficial pasa por alto: el crecimiento de dos potencias «democráticas» se fundamentó en la explotación ilimitada de tierras y pueblos. Estados Unidos y Canadá, vistos como ejemplos de progreso y civilización, construyeron sus riquezas a través de un proceso sistemático de apropiación, extracción y marginación. La expansión hacia el occidente, los conflictos por recursos como el oro y el petróleo, y las reservas indígenas son algunos ejemplos de su acumulación mediante despojo.

Detrás del sueño americano y la imagen de un Canadá verde y justo, se oculta un legado de destrucción: comunidades indígenas diezmadas, ecosistemas devastados y la conversión de recursos naturales en herramientas de poder geopolítico. La era contemporánea continúa presenciando esta dinámica de explotación con la minería de litio y otros proyectos extractivos que priorizan el beneficio corporativo sobre el bienestar de las comunidades.

El relato del progreso ha borrado idiomas, culturas y memorias. La transición energética de hoy día camufla políticas de exterminio cuyos efectos son muy similares a las antiguas fiebres por el oro, solo que ahora el foco es el litio y otros recursos. Lo que antes era una conquista territorial ha mutado en una conquista ecológica, donde armas y balas son reemplazadas por inversiones y tratados.

La Parte II del análisis se enfoca en el período entre 1700 y 1800, una era marcada por la violencia y el saqueo bajo el disfraz de la colonización. En el sur actual de Estados Unidos, se perfeccionó un sistema esclavista que se alimentaba de la usurpación de tierras indígenas y la importación forzada de personas africanas. La independencia de EE.UU. no rompió con esta dinámica; por el contrario, la reforzó y expandió, formalizando un sistema de explotación.

Asimismo, el documento explora el crecimiento de Canadá bajo el dominio británico, resaltando cómo se configuró como una colonia extractivista que marginaba a los pueblos originarios y explotaba sus recursos naturales. La expansión territorial de EE.UU. y Canadá durante el siglo XIX continuó esta dinámica de violencia, desplazamiento y saqueo, marcando profundamente la historia y el legado de estos países.

Entre 1800 y 1900, el exterminio de pueblos indígenas y la explotación de recursos naturales se intensificaron, arrasando comunidades y ecosistemas en nombre del progreso y la civilización. Los legados de esta época aún resuenan, planteando desafíos fundamentales a las narrativas oficiales de estos países y subrayando una deuda histórica, moral y sagrada con las poblaciones originarias que la historia oficial ha intentado invisibilizar.

Este análisis culmina destacando la importancia de reconocer y rectificar estos pasados violentos para poder construir futuros más justos y sostenibles, subrayando la necesidad de escuchar y validar las verdades de los pueblos indígenas como paso esencial hacia la reconciliación y la reparación.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/10/estados-unidos-y-canada-materias-primas-y-exterminio-parte-ii/

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