El jueves 15 de septiembre de 2025, el Tribunal Supremo de Brasil, compuesto por cinco magistrados, condenó al expresidente a una pena de 27 años y tres meses de cárcel. La condena vino por su implicación en cinco delitos asociados a un intento por revertir el resultado de las elecciones de 2022, según se anunció. La mayoría de los jueces, cuatro de cinco, encontraron al exmandatario culpable en todas las acusaciones, que incluyen liderar una organización criminal armada, intentar un golpe de Estado, y derribar el orden democrático a través de la violencia, entre otros cargos relacionados con los ataques a edificios gubernamentales en Brasilia el 8 de enero de 2023 por parte de sus partidarios.
El juez Alexandre de Moraes expresó que el expresidente buscó aniquilar los fundamentos del estado democrático de derecho, un acto que podría haber llevado al retorno de una dictadura en Brasil, como reportó The Guardian. Por otro lado, la fiscalía apuntó que el plan también contemplaba el asesinato del presidente electo en aquel entonces, su vicepresidente, y el propio juez Moraes mediante explosivos, venenos, o armas de guerra. Sin embargo, el juez Luiz Fux, en desacuerdo con el resto, votó por la absolución de Bolsonaro el 10 de septiembre, argumentando una falta de pruebas y cuestionando la jurisdicción del tribunal sobre el caso.
Además del expresidente, otros siete implicados fueron condenados, entre ellos figuras militares y ministros de su gobierno. Bolsonaro y sus coacusados, quienes niegan todas las acusaciones, han anunciado que apelarán la sentencia ante el pleno del Supremo Tribunal Federal, de once magistrados. Actualmente, Bolsonaro se encuentra en arresto domiciliario en Brasilia y no ingresará a prisión hasta que se resuelvan todas las apelaciones legales.
La decisión judicial fue celebrada por miles de brasileños en las calles, incluidas comunidades LGBTQ+ e indígenas, en diversas ciudades del país, interpretándola como una victoria simbólica para la democracia. Figuras internacionales como el presidente de Chile, Gabriel Boric, y el de Colombia, también aplaudieron el fallo. Mientras tanto, la administración Trump criticó el proceso judicial, calificándolo de «cacería de brujas» y advirtiendo consecuencias.
En un ensayo para The New York Times, el presidente Lula respaldó el veredicto como una defensa de las instituciones democráticas y rechazó las acusaciones estadounidenses sobre persecuciones políticas, instando a un diálogo con Estados Unidos que respete la democracia y soberanía de Brasil.
Con información de https://es.wikinews.org/wiki/El_Tribunal_Supremo_de_Brasil_condena_al_expresidente_Jair_Bolsonaro_a_27_a%C3%B1os_de_prisi%C3%B3n