El «NO» no ha resonado en el clamor popular contra el muro del miedo y la aprensión.

Después del inesperado y decisivo triunfo del «NO» en el referéndum del pasado 16 de octubre, impulsado por el presidente Noboa, la nación se encuentra vibrante. Las calles, plazas, villas y familias están llenas de diálogos y discusiones. El rechazo ha revitalizado una voz que surge con fuerza, rompiendo la barrera del temor y el miedo instalados durante los últimos ocho años de políticas neoliberales, en un contexto marcado por la violencia, el odio político, la militarización y el abandono por parte del Estado.

La realidad es que casi dos tercios de la población han detenido en las urnas el plan de establecer bases militares estadounidenses y han rechazado la propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente para eliminar derechos establecidos en una de las constituciones más progresistas de Latinoamérica, en vigor desde 2008. Mientras tanto, el presidente Noboa se dirigió rápidamente a Estados Unidos tras su derrota, con una agenda oculta, mostrándose incapaz de aceptar el amplio rechazo hacia su gestión sin logros y a un gobierno autoritario que prometió seguridad, pero generó conflicto interno, gobernando a través de estados de excepción, arrogancia, amenazas y engaños.

Los medios masivos, actuando como entidades políticas, intentan minimizar y distorsionar esta tercera derrota gubernamental en los últimos meses. De hecho, el 16 de septiembre, la ciudad sureña de Cuenca se manifestó masivamente en defensa del agua, frente al incumplimiento gubernamental de tres referéndums, al otorgar la licencia ambiental a un gran proyecto minero con capital canadiense. En la misma semana, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) convocó un paro nacional inmediato e indefinido, que duró tres semanas y enfrentó una severa represión, resultando en 400 heridos, 200 detenidos y 3 fallecidos por parte del ejército y la policía.

María Sol Borja destacó que, tanto en la campaña como antes, ciertos portavoces gubernamentales han asociado a quienes discrepan con las medidas gubernamentales con el narcotráfico, una narrativa profundamente antidemocrática que ha contribuido a una polarización que esta vez no benefició al gobierno, sin abrir espacio a la autocrítica. Frente a esta resistencia legítima y honorable de los pueblos indígenas, especialmente de la Sierra, el paro impidió a Daniel Noboa continuar con su discurso ambiguo.

En la campaña nacional por el «NO», liderada también por los pueblos indígenas, el presidente de la CONAIE expresó su postura afirmando que las personas están agotadas de promesas incumplidas, de no llegar a fin de mes, de vivir con miedo, de esperar un cambio que nunca sucede. Criticó la consulta por no abordar los verdaderos problemas del país, mientras el gobierno intenta modificar la Constitución para aumentar su poder, dejando a las familias esperando soluciones y buscando eliminar derechos fundamentales.

Queda claro que esta victoria no tiene un único dueño. Ha sido el resultado de una campaña amplia y descentralizada, sin grandes capitales, sin recurrir a la televisión o compra de influencias, sino fruto del esfuerzo creativo y comprometido de múltiples movimientos sociales y políticos: los pueblos indígenas, organizaciones de derechos humanos, ambientalistas, feministas, trabajadores, estudiantes, docentes, medios de comunicación, todos abogando por la paz, el rechazo a la presencia militar extranjera en el territorio y la preservación de los derechos humanos constitucionales. Agustín Burbano de Lara subraya la importancia del marco histórico a favor de la Constitución de 2008, señalando la necesidad de restaurar su vigencia, perdida desde 2018.

La victoria en este referéndum ha sido interpretada como una apuesta de las dos terceras partes de los ecuatorianos por mirar hacia un futuro renovado.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/consulta-popular-en-ecuador-el-no-ha-despertado-la-voz-de-la-gente-sobre-el-dique-del-temor-y-el-miedo/

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