«Una opinión deja de ser libertad cuando empieza a negar la humanidad del otro,» es una reflexión profunda sobre cómo las democracias se están erosionando no por la ausencia de votaciones, sino por el uso de un lenguaje que transforma adversarios en enemigos y disidentes en traidores, llevando a la deshumanización del otro. En la actualidad, el desacuerdo ha mutado en un instrumento para anular al otro, no ya en un medio para intercambiar ideas. Este cambió señala el momento crucial en el cual una democracia deja de serlo, incluso si las votaciones continúan.
La esencia de una opinión legítima radica en el reconocimiento del derecho del otro a existir y expresarse, incluso cuando sus ideas pueden ser incómodas o desafiantes. Una opinión se torna ilegítima cuando construye realidades alternas para alimentar el odio o la violencia y niega hechos comprobables. La verdadera democracia abraza el conflicto de ideas sin deshumanizar a la contraparte.
El paso de una opinión a convertirse en una licencia para deshumanizar es gradual pero claro: inicia con la negación de hechos verificables, escalando a la violencia verbal y llegando a un punto de no retorno donde el objetivo no es debatir, sino eliminar al adversario. Este proceso está evidenciado en estrategias de campañas electorales, conflictos bélicos y algoritmos en redes sociales que potencian el discurso de odio.
El desafío está en detectar y contrarrestar este proceso desde sus inicios. Esto requiere una respuesta legal y social proporcional y urgente para proteger a las víctimas y sancionar a quienes promueven el odio. La clave es preservar la civilidad, asegurando que la divergencia de opiniones no se transforme en un permiso para destruir.
En resumen, mientras se mantenga la humanidad en nuestro discurso y el diálogo persista, aún hay esperanza y futuro. La responsabilidad colectiva se centra en impedir que la deshumanización se convierta en la norma, asegurando así que la democracia no solo sobreviva en forma, sino en sustancia, cultivando un espacio donde la divergencia fomente la reflexión y el crecimiento, no el exterminio.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/el-punto-exacto-donde-la-democracia-dejo-de-existir/