El legado transmitido por los fundadores de Población La Victoria a las nuevas generaciones

El 30 de octubre, una multitud de niños y niñas, acompañados por sus tutores y profesores de preescolar, marcharon por las calles de su vecindario entonando cánticos llenos de espíritu joven y aspiraciones de triunfo. Este grupo representa a la nueva generación de descendientes, incluidos bisnietos, de las 1,200 familias que en las primeras horas del 30 de octubre de 1957, tomaron posesión de la Chacra de la Feria buscando un futuro digno. Este evento marcó la primera ocupación de terreno organizada en el continente, originando la Población La Victoria en el sur de Santiago y fue el precedente de numerosas acciones similares en los años 60 que propulsaron la creación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

En aquella noche histórica, miles de personas, cargando sus pertenencias y arrastrando carretones, dejaron atrás la vida precaria al margen del Zanjón del Agua, en busca de un futuro mejor en la capital. Llegaban de regiones rurales, atraídos por la promesa de una vida mejor, solamente para enfrentar condiciones aún más duras.

La ocupación de terrenos no fue un acto espontáneo. Después de varios incendios, los residentes formaron una comisión con el apoyo de líderes sindicales y políticos locales, eligiendo tomar tierras pertenecientes a la Corporación de Vivienda (CORVI) durante la presidencia de Carlos Ibáñez del Campo.

Entre los primeros en instalarse estaba la familia de Rossani Lagos, hoy parte del equipo directivo del Jardín Infantil de La Victoria. La historia familiar de Rossani es testimonio del esfuerzo colectivo que caracterizó a esta ocupación, incluidas las ollas comunes y la creación de comités de salud y auto-gobierno. La solidaridad, tanto interna como de voluntarios externos, fue una constante, con contribuciones notables de Alicia Cáceres y su esposo Enrique Meneses, quienes jugaron roles fundamentales en el apoyo a la comunidad y la fundación del Jardín Infantil.

Con el paso de los años, el legado de La Victoria ha influido profundamente en la pedagogía y la vida comunitaria del jardín, basándose en la responsabilidad mutua y la transmisión de valores fundacionales. Este espíritu comunitario sigue vivo, promoviendo una cultura de justicia, respeto, y memoria, crucial en una época de crecientes desafíos sociales y la integración de familias migrantes.

A pesar de la evolución de la política de ocupación de terrenos, muchos en Chile continúan viviendo en condiciones precarias, reiterando la importancia del trabajo de La Victoria en la actualidad. La participación y los testimonios de la comunidad, incluidos los de inmigrantes que ahora llaman a La Victoria su hogar, destacan la relevancia continua de su legado y los valores de solidaridad y apoyo mutuo.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/chile-responsabilizarse-del-otro-el-legado-que-los-fundadores-de-poblacion-la-victoria-traspasan-a-las-nuevas-generaciones/

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