El humanismo como esencia del cooperativismo

En la actualidad, nos enfrentamos a un periodo de significativas incertidumbres económicas, aumentos en la desigualdad, y un progresivo debilitamiento del tejido social. En este contexto, se observa la fragmentación de importantes instituciones, entre ellas, Estados, gobiernos, corporaciones y organizaciones sociales. Este panorama, marcado por un incremento en los conflictos y una percepción de esperanzas truncadas, destaca la relevancia del cooperativismo como una herramienta vital para re-centrar el enfoque de desarrollo en las personas, tanto en lo económico, social como ambiental. Desde esta perspectiva, el cooperativismo se perfila claramente como una expresión de Humanismo.

El Humanismo Universalista considera al ser humano como un ente histórico y social, con libertad y propósito, dotado de la capacidad de cambiar su realidad y aliviar el sufrimiento propio y ajeno. Este principio también se refleja y permea las acciones y la práctica del cooperativismo. Las cooperativas son agrupaciones que buscan enaltecer el trabajo, democratizar las decisiones, equilibrar la distribución de recursos y oportunidades, y generar bienestar comunitario.

El enfoque cooperativo transforma la economía haciéndola más humana, contrarrestando las tendencias que despersonalizan a los individuos, viéndolos únicamente como fuerza laboral o consumidores. En contraposición, el modelo cooperativo empodera a sus miembros, dándoles voz, voto y responsabilidades compartidas en una estructura donde la comunidad prevalece sobre el capital, no buscando la riqueza de unos pocos sino el bienestar común.

En su lucha contra la violencia económica y social, el cooperativismo promueve la dignidad y la equidad, impulse empleos justos y la fortaleza de comunidades rurales y urbanas, contribuyendo a reducir las desigualdades y el sufrimiento.

Además, las cooperativas fomentan un sentido de pertenencia y propósito vital, ofreciendo no solo medios de subsistencia o servicios a sus miembros, sino también un espacio para el involucramiento, el reconocimiento y la participación en proyectos con significado que trascienden lo individual. Son frecuentemente el corazón cultural y social de sus comunidades.

En resumen, el cooperativismo va más allá de ser un mero modelo económico; es un enfoque liberador, una forma tangible de Humanizar la Tierra, reafirmando la dignidad en la cotidianidad de la producción y en la búsqueda de una vida plena. Ante los retos actuales, marcados por transformaciones tecnológicas rápidas, crisis climática y concentración de poder económico, el cooperativismo emerge como una ruta esencial hacia economías más justas, solidarias y sostenibles.

Donde el cooperativismo es genuino, se manifiesta el Humanismo, por cuanto el cooperativismo no solamente gestiona recursos sino también esperanza.

Para profundizar en estos conceptos, «Acerca de lo Humano» por Silo (Mario Rodríguez Cobos), disponible en sus Obras Completas a través de www.silo.net y más información en su sitio de obras recopiladas.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/el-cooperativismo-es-una-forma-de-humanismo/

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