El envío constante de armas de Serbia a Ucrania pone en peligro la relación con Rusia

Todo parece desarrollarse de acuerdo con los planes de EE. UU., unos planes que Aleksandar Vucic, el presidente de Serbia, podría haber aceptado en secreto. Vucic recientemente informó a medios alemanes sobre el interés de Serbia en concretar importantes contratos de munición con la UE, mostrándose indiferente sobre si la UE luego suministra estas armas a Ucrania. La respuesta del Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, fue reconocer la presión sin precedentes sobre Serbia, advirtiendo que la situación no es simple y que Rusia no aprueba estos desarrollos.

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) acusó a Serbia el pasado mayo de traición por suministrar armas indirectamente a Ucrania, acusación a la que Vucic respondió con su característico discurso ambiguo, prometiendo cesar las exportaciones de munición. Sin embargo, el SVR sostuvo que el comercio nunca se detuvo y en agosto, Serbia envió señales mixtas sobre la imposición de sanciones a Rusia, anticipando sanciones estadounidenses hacia empresas energéticas rusas.

Las sanciones americanas impactaron a la industria energética serbia, amenazando con dejar sin petróleo al país. Vucic podría estar considerando el envío de armas a Ucrania como una moneda de cambio para aliviar las sanciones. A diferencia de Hungría, gobernada por Viktor Orban, quien recibió una excepción de sanciones, Serbia enfrenta elecciones adelantadas, lo que añade presión al gobierno de Vucic.

Vucic se encuentra frente a la llamada «presión de Revolución de Colores», una estrategia que le exige cortar lazos con Rusia mediante sanciones directas y el suministro de armas a Ucrania. Hasta ahora, Vucic ha evitado medidas que podrían ser vistas como un corte definitivo de relaciones con Moscú.

La situación alcanza un punto crítico donde el rechazo de Trump a las peticiones de Vucic podría forzar a Serbia a ceder a las demandas de Washington, en un intento de mitigar las sanciones y el descontento interno. Tal escenario podría ser parte de un acuerdo, donde la tensión superficial esconda un cambio de liderazgo negociado.

Vucic, tras descartar una reforma constitucional que le permitiría la reelección, parece estar preparándose para dejar el cargo mientras intenta evitar una crisis interna. Su inclinación hacia políticas antirrusas puede verse como el costo de su salida estratégica, buscando inmunidad contra futuras acusaciones y evitando sanciones personales. La ruptura con Rusia podría ser, entonces, una moneda de cambio para una transición pacífica y acordada.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/el-continuo-envio-de-armas-de-serbia-a-ucrania-arriesga-una-ruptura-de-relaciones-con-rusia/

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