Claro, aquí tienes una versión reescrita del contenido:
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Solo cuando comprendamos verdaderamente lo que implica ser humano, podremos solucionar nuestros conflictos y transformar nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con nuestro entorno “natural”.
Ser humano implica tener el derecho a cometer errores y a aprender de ellos. Significa poder reconciliarnos, comenzar de nuevo y crecer más allá de nuestras propias expectativas.
Así que pregúntate: ¿Prefieres ser rico o ser humano?
Muchos piensan que los seres humanos son simplemente criaturas racionales. Sin embargo, la razón por sí sola no abarca lo que más nos define: la intencionalidad, la conciencia y nuestra capacidad de encontrar significado.
Las grandes corporaciones desean que creamos que la inteligencia artificial nos superará. No obstante, esta creencia se basa en reducir al ser humano a lo que puede medirse, preverse u optimizarse. Lo que realmente nos define no es la rapidez o el cálculo, sino la complejidad de nuestra experiencia interna, algo que ningún sistema algorítmico puede captar en su totalidad.
Estudiamos matemáticas, idiomas, ciencias y religiones. Pero, ¿realmente se nos ha enseñado cómo ser humanos, o siquiera lo que esto significa?
En el siglo pasado, la esperanza de vida se duplicó. Observando hacia los próximos cincuenta años, la pregunta ya no es cuánto tiempo vivimos, sino cómo vivimos. Ser humano significará mucho más que ser un trabajador o un consumidor; será ser un creador de significado.
¿Qué ha impulsado la intención humana a lo largo de los milenios? ¿Qué entendemos realmente sobre la energía humana que nos ha traído hasta este momento en la historia? Poco, y, sin embargo, nada en nuestra sociedad funciona sin esta energía. Cada idea, creación, acto de compasión y momento de amor y transformación surge de la energía humana: mental, emocional y motora. Aún estamos en las primeras etapas de comprender este viaje.
Para ilustrarlo, aquí hay un fragmento de La Mirada Interna, de Silo:
“Hay una manera de dirigir y concentrar la Fuerza que circula por el cuerpo. En el cuerpo existen puntos de control que determinan lo que conocemos como movimiento, emoción e idea. Cuando la energía actúa en estos puntos, se generan manifestaciones motoras, emocionales e intelectuales. Dependiendo de si la energía actúa más internamente o en la superficie, surgen estados de sueño profundo, semi-sueño o vigilia. Las aureolas que rodean las cabezas de los santos en pinturas religiosas aluden a este fenómeno de energía que, en ocasiones, se manifiesta más externamente”.
Todos quieren resolver la crisis sin abarcar lo que realmente impulsa nuestro universo humano. Sin embargo, el tema de la energía humana es fundamental, quizás la única clave, para transformarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Comprender esto cambiará todo.
No estamos enfrentando una crisis económica o geopolítica; estamos ante una crisis humana universal. Las estructuras antiguas están colapsando y las nuevas todavía están en gestación. En esta transición, aparecen contradicciones y retornos de tensiones no resueltas, haciendo imposible ignorar el absurdo de muchos sistemas, incluida la distribución económica.
Sin embargo, hoy compartimos más en común que en cualquier otro momento de la historia.
Si este tiempo parece absurdo, es porque nuestra capacidad de razonamiento ya supera las estructuras y “realidades” actuales.
No retrocedemos; avanzamos a velocidad de la luz, entrando en nuestra etapa universal y construyendo la primera civilización verdaderamente humana. Si piensas que los últimos cien años fueron increíbles, prepárate, los próximos cien superarán lo que podamos imaginar.
Existen varias fuerzas que trabajan a nuestro favor:
- Las estructuras económicas y políticas actuales no son sostenibles, lo que obliga a la humanidad a transformarlas.
- En muchos lugares, los líderes carecen de la visión necesaria para realizar estas transformaciones, lo que requiere la intervención de otros.
- La interconexión humana es ahora permanente y global.
- Los movimientos sociales están en crecimiento, mientras que los gobiernos pueden colapsar en tan solo 72 horas.
- Asia y África están reconectando con sus identidades y avanzando más allá de su pasado colonial, mientras que Occidente está perdiendo confianza.
- Emergen pautas colaborativas, descentralizadas e internacionales, mientras que los protocolos tecnológicos, la investigación científica y la logística se convierten en bienes comunes universales.
Y considera esto: ¿cuál fue el papel de las mujeres hace 100 años comparado con hoy? Solo su transformación indica la profundidad de este momento histórico.
Que los interesados en el conflicto y en el miedo continúen con su viejo juego; solo están acelerando su propio declive. Están cavando su propia tumba y creando las condiciones para el surgimiento de una nueva civilización.
Recordemos lo que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial: surgieron las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y una explosión de innovación tecnológica. El radar, los motores a reacción, las primeras computadoras y la penicilina, todos avanzos precedidos por la guerra, fueron impulsados por la presión histórica.
La crisis se convierte en catalizador.
Hoy, una vez más, una nueva civilización humana está a punto de nacer.
El derecho a ser humano no se concede; se crea. Tal vez este sea el siglo en que la humanidad finalmente aprenda a ser verdaderamente humana.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/el-derecho-a-ser-humano/