Datos asombrosos en un sistema social aislado: Enfoques humanitarios.

Los economistas constantemente nos presentan con una avalancha de cifras, revelando las complejidades de un sistema económico global que parece estar o en proceso de colapso o ya en estado de desplome. Para el propósito de esta discusión, la diferencia es mínima. Las cifras nos cuentan historias de pobreza extrema, enfermedades, conflictos bélicos y migraciones forzadas, reflejando un crecimiento en violencia, dolor y sufrimiento humano.

Es complicado determinar hasta dónde caerá este sistema y cómo debemos reaccionar frente a su caída. La reflexión sobre este tema es crucial. Este texto busca interpretar algunos de estos números y también incentivar a la acción.

Un dato alarmante que refleja la desigualdad en la distribución de riqueza global es que, en 2015, el 1% más rico de la población mundial acumulaba más riqueza que el 70% más pobre. Esta desigualdad ha aumentado con el tiempo y se prevé que continúe su crecimiento, sugerido que en 2020, el 1% más rico poseerá más que el 99% restante, si las tendencias no cambian.

A lo largo de los últimos 50 años, esta tendencia hacia la desigualdad se ha confirmado, a pesar de los avances y mejoras en diversas áreas. Sin embargo, al mirar al sistema global en su conjunto y no solo casos específicos, estas mejoras no cambian la naturaleza fundamental de un sistema global centrado en el poder y el dinero. Este sistema impone las mismas reglas a nivel mundial, sin atender a particularidades regionales o ideológicas.

Algunos pueden ver estas cifras como un reflejo natural de la condición humana, asumiendo que la desigualdad, la violencia, y la pobreza son inevitables y eternas. Otros creen en la posibilidad de mejorar el sistema actual. No obstante, hay quiénes interpretan esta situación como el final de un ciclo histórico, el colapso de un sistema incapaz de solventar las necesidades básicas de su población.

¿Qué nos depara el futuro después de esta «gran desilusión»? Nada de lo que refleje o se sustente en los valores del sistema actual podrá liderar el cambio necesario. Un nuevo ciclo comenzará con el rechazo de los valores del sistema presente y la adopción de valores de humanismo, no-violencia, compasión, respeto por la diversidad, y amor incondicional.

Siguiendo las enseñanzas de Silo y su libro “Cartas a mis Amigos”, se sugiere que un sistema cerrado está destinado al desorden y que la única salida es una revolución que abra el sistema a una diversidad de necesidades y aspiraciones humanas.

A nivel personal, podemos contribuir a este cambio rechazando y denunciando la violencia, practicando el respeto y la no discriminación, enfocándonos en el bienestar humano por encima de otros valores, y apoyando los esfuerzos hacia el desarme. Aspiramos a un mundo de diversidad cultural, pero unido solidariamente en lo que Silo llama la “Nación Humana Universal”.

Estas propuestas no buscan simplemente maquillar el sistema actual sino establecer una nueva escala de valores. Aquí se ofrece una visión para actuar, transformar y avanzar hacia una sociedad menos violenta y más justa, inspirada también en el Mensaje de Silo.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2016/02/estadisticas-salvajes-en-un-sistema-social-cerrado-propuestas-humanistas/#comment-3612

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