Cuando la sanidad pública se mantiene en funcionamiento a costa de la falta de descanso

Desde la redacción en España, queremos dar eco a una demanda crucial del Sindicato Médico de Extremadura (SIMEX), que trasciende las fronteras de cualquier sigla o evento para tocar una realidad profundamente humana y universal: la imperiosa necesidad de ofrecer cuidados a quienes los brindan incondicionalmente. Las solicitudes, plasmadas en el cartel que acompaña estas palabras, son sencillas, razonables y beneficiosas no solo para los trabajadores del sector sino para la salud, seguridad, y bienestar general de la población.

Reflexionamos junto a vosotros sobre la huelga programada por el Sindicato Médico de Extremadura, fijada para los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre de 2025, resaltando que no se trata de un acto simbólico ni meramente reivindicativo de un colectivo, sino la manifestación de un problema profundo y arraigado que pone en riesgo el pilar de nuestro sistema sanitario: los médicos y facultativos, desbordados ante una carga que compromete su bienestar físico y mental.

En Extremadura, como testimonia el caso nacional, los médicos enfrentan jornadas que se extienden más allá de lo legalmente establecido, realizando guardias que no solo exigen su presencia física sino decisiones críticas sin el descanso adecuado. Esta realidad no solo resulta injusta, sino peligrosa, afectando directamente la calidad del servicio y poniendo en riesgo no solo a los profesionales sino a todos los pacientes.

La convocatoria de huelga de SIMEX emerge de esta cruda cotidianidad y demanda respeto a los límites legales de trabajo, reconocimiento de la totalidad del tiempo laborado —incluidas las guardias— y un descanso efectivo. Lejos de buscar privilegios, lo que se exige son las condiciones mínimas para el ejercicio seguro y digno de la medicina.

Debemos considerar la huelga no solo como una llamada de atención sobre la precarización laboral sino como un clamor frente a un sistema sanitario que se ve cada vez más mermado por políticas de privatización que distorsionan el propósito de un servicio de salud público universal. Estamos presenciando un desplazamiento del gasto y la atención hacia lo privado, evidenciado por el aumento del sector sanitario privado en España, que ya representa cerca del 26 % del gasto total en salud y más de 12,6 millones de personas con seguro privado de salud.

Ante esta dualidad injusta, que castiga tanto a trabajadores públicos como a ciudadanos sin medios para acceder a un seguro privado, es fundamental un reajuste en la dirección política sanitaria hacia la fortificación del sistema público, garantizando condiciones laborales justas para los profesionales y un acceso equitativo al cuidado de la salud.

La huelga de SIMEX no es solo un enfrentamiento laboral; es una defensa por la equidad, universalidad y cohesión del sistema sanitario, esenciales en cualquier estado de bienestar. Se convierte en una oportunidad para que la sociedad reflexione y actúe en favor de un sistema de salud que priorice el bienestar colectivo sobre la acumulación privada.

Este movimiento pone de manifiesto la urgencia de reconsiderar no solo las políticas inmediatas sino la estructura misma que permite este declive en el sistema de salud público y subraya la necesidad de proteger y valorar a quienes están en primera línea cuidando nuestra salud. Porque defender a quienes nos cuidan es, en última instancia, defender nuestra propia salud y bienestar colectivo.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/huelga-medica-en-extremadura-cuando-la-sanidad-publica-se-sostiene-sin-dormir/

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