Tan solo hace seis años, las avenidas de Chile se veían abarrotadas por manifestantes deseosos de derribar el legado económico y político de la era Pinochet. Este fenómeno, bautizado como ‘El estallido social chileno’, desmanteló la narrativa del «milagro económico» promovido por medios afines a la dictadura. En el transcurso de las protestas, que se extendieron por todo el país, la represión alcanzó niveles alarmantes, destacando los ataques a los ojos de los manifestantes por parte de las autoridades. Según el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, entre octubre de 2019 y enero de 2020, 427 personas sufrieron lesiones oculares, con muchos perdiendo la vista.
Reflexionando sobre los resultados de la primera vuelta electoral del 16 de noviembre, no puedo evitar pensar en aquellos jóvenes que «perdieron los ojos» por un Chile más consciente. ¿Qué mensaje tenemos para ellos hoy?
El ascenso al poder de Gabriel Boric fue posible gracias a incontables ciudadanos que desafiaron represión, engaños y coerción en las calles y plazas nacionales. La nueva administración se enfrentaba al reto de atender las demandas populares, respaldado por una legitimidad inédita desde la vuelta a la democracia en 1990.
El apoyo popular al estallido social, que oscilaba entre el 55 y el 68 % según diversas encuestas, reflejaba un clamor colectivo por superar el pinochetismo y erigir un Chile más justo y humano. Un estudio del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea de 2013 revelaba que, a cuarenta años del golpe de Estado, solo un 7 % veía el régimen de Pinochet como «bueno», un 76 % lo consideraba un «dictador», y apenas un 9 % lo estimaba como uno de los mejores gobernantes del siglo, a la mitad de quienes pensaban así en 2009.
En las elecciones del 16 de noviembre de 2025, dos candidatos con una plataforma pinochetista, José Antonio Kast y Johannes Kaiser, acumularon casi el 38 % de los votos. Considerando también el 12,13 % obtenido por Evelyn Mattei, hija de un miembro de la Junta Militar, se evidencia que una amplia fracción del electorado apoya a la derecha radical. El 19,71 % de los sufragios a favor del populista Franco Parisi no auguraba un éxito para la candidata oficialista Jeannette Jara en la segunda vuelta, pese a haber obtenido el 26,85 % de los votos. La izquierda necesitaría al menos un 10 % adicional para competir contra Kast en diciembre.
El análisis de Marco Enríquez-Ominami sugiere que la derecha autoritaria ha cosechado más del 70 % de apoyo, logrando un dominio inédito desde 1990. La presidencia de Boric, pese a sus intenciones iniciales de reforma, no logró proponer un modelo económico convincente, restablecer la autoridad del Estado ni garantizar la seguridad, fracasando igualmente en la redacción de una nueva Constitución, dejando al país sin una dirección clara.
La perspectiva geopolítica actual, con Estados Unidos preparándose para un eventual conflicto con China, coloca a Chile en un papel clave debido a su posición geográfica y como fuente de materias primas estratégicas. Con China como su principal socio comercial, el apoyo empresarial local a Kast refleja tensiones futuras en las relaciones internacionales, especialmente bajo la presión estadounidense.
Los próximos años serán desafiantes para Chile. El gobierno de Boric, acusado de propiciar un renacer del pinochetismo, tal vez no sea recordado como un momento destacado en la historia de Chile y América Latina. Sin embargo, como insistía Pablo Neruda, Chile no es el fin, sino el principio del mundo. Esta lección, aunque dura, no debe desanimarnos, sino impulsarnos a seguir defendiendo nuestros ideales y sueños, más allá de cualquier contienda electoral.
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/11/chile-que-no-desperto-o-por-que-no-vote-por-jeannette-jara/