Chile: La biodiversidad, un término controversia

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Por Patricio Segura Ortiz

La Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y parte de la industria del salmón, junto con sectores políticos negacionistas de la crisis climática y sus efectos, han logrado excluir el concepto de “biodiversidad” de las discusiones importantes, a pesar de ser una palabra que simboliza futuro y vida. En un esfuerzo conjunto por debilitar el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) incluso antes de su implementación, han puesto a la biodiversidad como el enemigo de la economía, ignorando las afectaciones tanto a pequeñas y medianas empresas como a la ciudadanía en general.

Ahora, con el proceso de consulta pública sobre sitios cruciales para la conservación de la biodiversidad en curso, han intensificado su campaña, argumentando que definir y proteger ciertos ecosistemas podría provocar una crisis económica. La posición tomada por Jorge Riesco de la SONAMI, quien recientemente calificó estos esfuerzos como una «verdadera expropiación regulatoria», refleja esta resistencia.

Lo que frecuentemente se omite en estos debates es que la designación de sitios prioritarios no es un concepto nuevo; todos los sitios ya habían sido reconocidos antes de la ley SBAP sin causar mayores inconvenientes a su entorno. Además, no se ha aclarado que un gran porcentaje de estos sitios no está incluido en los actuales procesos de consulta ciudadana, dejando a muchos sin protección clara dentro del marco del SBAP.

La discusión también ha pasado por alto el valor intrínseco de la biodiversidad, no solo como fuente de alimentos e ingresos, sino también como regulador de servicios ambientales esenciales para la vida humana. La biodiversidad facilita agua limpia, aire purificado, innovación tecnológica inspirada en la naturaleza, y es crucial en el tratamiento de enfermedades. Su protección garantiza la preservación de estos servicios ambientales tanto para nosotros como para futuras generaciones.

La postura adoptada por grandes sectores productivos en Chile, de resistirse a integrar la protección ambiental y la conservación dentro de los modelos de desarrollo, tendrá consecuencias prolongadas y negativas, especialmente para las comunidades rurales que más dependen de la biodiversidad. Los ataques hacia la biodiversidad, presentados como conflictos económicos, ignoran la verdad fundamental: sin biodiversidad, no hay vida. Por lo tanto, preservarla no solo es correcto desde el punto de vista ético, sino que es una necesidad para nuestro bienestar y el de las generaciones futuras.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/10/chile-biodiversidad-una-palabra-incomoda/

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