Burbuja del Humanismo

Por: Guri’s Dixit

Según cuenta la leyenda, Martín Lutero, en un impulso de fe pragmática, afirmó: «Incluso si supiera que el mundo se desintegra mañana, aun así plantaría mi manzano». Esa imagen del hombre cavando la tierra mientras el cielo cae es la representación perfecta de la resistencia humana. Hoy, mientras me preparo un mate y las noticias sobre la «guerra híbrida» inundan las pantallas, esa frase cobra una nueva urgencia.

Nos encontramos en lo que podríamos referirnos como el Pandemónium Moderno. De acuerdo con datos de la ONU, hay al menos 15 focos de conflicto internacional de alta intensidad. La disputa por la hegemonía tecnológica, el ruido de los misiles en Europa del Este, la herida abierta en la Franja de Gaza y las tensiones migratorias en Occidente configuran un mapa de dislocación. La política, como bien señalaba D’Alembert, se ha vuelto un arte del engaño, mientras que la industria armamentista se afianza como el motor sombrío de la economía global.

A pesar de la universalidad del conflicto —donde el poder se define por fronteras y recursos—, de vez en cuando surge una Burbuja de Humanismo. Recientemente, en un encuentro sobre la obra de Jaime Correas, “Roberto Juarroz: la palabra necesaria”, se destacó la figura de un poeta que optó por mirar hacia abajo y hacia arriba, en lugar de hacia los lados.

La Verticalidad como Acto de Rebeldía
Roberto Juarroz, el poeta argentino de la «Poesía Vertical», nos ofrece un antídoto contra el ruido del mundo. Influenciado por la lógica de Ludwig Wittgenstein y el aforismo de Antonio Porchia, su propósito no era describir el mundo, sino perforarlo. Su obra representa un «corte metafísico» en la trama de lo cotidiano.

Para Juarroz, el lenguaje era una herramienta de excavación, no un mero adorno. Mientras que la guerra es el arte de la destrucción física, la poesía de Juarroz es un arte de reconstrucción ontológica. En un entorno que nos convierte en consumidores de contingencias, su llamado a buscar el «Absoluto Real» es un acto de soberanía intelectual.

«La poesía es la única prueba de que el ser humano puede mirar el fondo.»

Esta afirmación no es un consuelo ingenuo, sino una exigencia. Mirar al fondo implica enfrentar el vacío, el silencio y la muerte, además de la capacidad de nombrar la realidad desde un lugar ajeno a la guerra.

Un Mapa de Influencias: De Heráclito a Huidobro
La herencia de esta burbuja humanista es rica y extensa. Juarroz no emergió de la nada; su obra es fruto de una alquimia de ideas que necesitamos redescubrir hoy más que nunca:

Heráclito: La noción de que el camino que sube y el que baja son uno y el mismo. La vida no es lineal, sino una tensión perpetua.
Vicente Huidobro: El Creacionismo. La convicción de que el artista no debe imitar a la naturaleza, sino crear nuevas realidades que permitan habitar el caos.
Novalis: Un romanticismo alemán que fusiona misticismo y filosofía, recordándonos que el espíritu tiene dimensiones que la economía no puede contabilizar.
Al rescatar poemas y correspondencia inédita, Jaime Correas nos presenta la imagen de un Juarroz solitario pero universal, un hombre que, al margen de las corrientes literarias y las modas académicas, desarrolló una de las obras más coherentes del siglo XX. Octavio Paz comprendió de inmediato: Juarroz liberó la palabra de sus ataduras descriptivas, dándole una dimensión vertical.

La Resiliencia de la Palabra
Nietzsche sostenía que el arte es una mentira que revela la verdad. En el contexto de los conflictos actuales, el arte —especialmente la poesía conceptual de Juarroz— actúa como una estructura de soporte. No es una evasión de la realidad, sino una inmersión profunda en ella.

Mientras las naciones debaten aranceles y territorios, el acto de presentar un libro o reflexionar sobre un verso es nuestro modo de plantar nuestro árbol. Es la afirmación de que, a pesar de la aparente desintegración, el espíritu humano persiste en su búsqueda de significado.

La metapoesía —la poesía que se reflexiona a sí misma— nos recuerda que somos lenguaje. Y si logramos que nuestro lenguaje trascienda insultos y amenazas, produciendo «la palabra necesaria», habremos ganado la batalla más crucial: la de nuestra propia humanidad.

No podemos detener los misiles con metáforas, pero sí podemos evitar que los drones destruyan nuestra capacidad de pensar y sentir. La obra de Juarroz nos recuerda que la vida, sin ese corte metafísico que nos conecta con lo absoluto, sería, efectivamente, un error.

En medio de la guerra híbrida y el bombardeo informativo, elijamos la verticalidad. Plantemos nuestro árbol literario. Porque, como demostró Juarroz, incluso en el vacío más absoluto, siempre es posible encontrar un punto de apoyo si la palabra es lo suficientemente honesta.

 

 

 

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/burbuja-de-humanismo/

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