Ante la falta de los mejores candidatos, es crucial hacer una buena elección entre los disponibles.

Según Mc Evoy, profesora en EE. UU. y presente en Lima para un conversatorio en homenaje a José Faustino Sánchez Carrión, actualmente el equilibrio de poderes favorece al Congreso, lo que nos lleva a un régimen de tipo parlamentario.

Mc Evoy ha escrito obras como Un proyecto nacional en el siglo XIX, La Guerra del Pacífico y En el umbral de lo desconocido, que exploran temas de cultura política y conflictos bélicos.

«Como electorado, es nuestra responsabilidad considerar la importancia de contar con un buen Senado».

En su reciente columna titulada Recordar es resistir, expresó: “admitirlo es doloroso, pero estamos ante un 2026 incierto, donde, si no se corrige el rumbo de un Estado sin un proyecto claro, su estructura eventualmente colapsará ante quienes lo han conducido al desastre”. ¿Es viable corregir el rumbo?

Siempre existe esperanza, que es lo último en perderse. Debemos cultivar la esperanza en los niños y jóvenes que buscan oportunidades en el extranjero. Como electorado, debemos considerar la importancia de contar con un buen Senado.

Que tendrá un papel crucial. 

Sí, porque el Congreso se ha convertido en una maquinaria de poder que sabe cómo ejercerlo: elegir y destituir presidentes. Debemos corregir el rumbo y elegir a nuestros representantes con responsabilidad. Será necesario un proceso de varias presidencias para reformar este Estado. Con el Estado actual no llegaremos lejos.

En otra columna, afirmó: «el Estado peruano se ha ido desmoronando lentamente en los últimos años y podría estar en su fase terminal». En entrevistas pasadas, usted mostraba algo de optimismo. ¿Lo ha perdido?

La violencia en las calles, los casos de extorsión y los ataques me llevan a pensar que estamos en una nueva fase. Recuerdo que le dije a César Hildebrandt que ya no estábamos al borde del abismo; estábamos cayendo. En cada nivel, surge un problema peor que el anterior.

No se puede pensar que esto va a detenerse. Debemos ser fuertes y aceptar que este problema se ha gestado durante mucho tiempo. No es algo reciente. El Perú comete errores desde hace décadas. Ahora nos enfrentamos a un Estado que parece un Frankenstein.

Estamos en un circunstancia de Estado parlamentario. Ha cambiado el equilibrio de poder hacia el Parlamento, lo que significa un cambio político significativo. Antes teníamos un régimen mixto, pero ahora es parlamentario. No diría que estoy pesimista porque Perú tiene fuerza. En la Guerra del Pacífico, aunque fue una catástrofe y el Estado colapsó, debemos tomar conciencia de nuestros errores.

«Estamos en un Estado parlamentario».

El desastre actual es resultado de nuestras decisiones. 

Exactamente. No nos damos cuenta de que el descalabro actual es consecuencia de muchos errores acumulados que ya no podemos negar. Por ejemplo, el hecho de que una mujer venda emoliente y sea asesinada, o que una familia con un pequeño negocio sufra lo mismo.

Siguiendo la definición de Weber, el Estado tiene el monopolio de la violencia, pero esa función de protección está fallando. El Estado está implosionando porque no proporciona seguridad a sus ciudadanos.

La seguridad es lo mínimo que garantiza la lealtad de los ciudadanos al Estado. 

Exactamente. Además, hay problemas de salud, como muchos enfermos de cáncer que no reciben tratamiento. Esto es una emergencia que debemos controlar.

¿Qué expectativas tiene para las próximas elecciones?

Estamos en una situación crítica, evidente día a día. Lo que sucede en Trujillo y la minería ilegal es alarmante. Nos olvidamos de las tragedias recientes. Aún así, hay organizaciones civiles trabajando en un proyecto futuro para Perú, lo que indica una toma de conciencia.

No tendremos a los mejores candidatos, pero dentro de lo que hay, debemos elegir bien, porque las próximas elecciones son cruciales para cambiar el rumbo. Hay áreas del Estado que necesitan reforma, como la salud.

Y hay que reconquistar.

Exactamente. El Estado ha sido invadido por las mafias y el crimen. Muchas zonas están controladas por la minería ilegal y el narcotráfico. Necesitamos calma y paciencia, porque no queremos que Perú se convierta en un Estado fallido, aunque ya estamos cerca, ¿verdad?

 «Esto es una emergencia, y debemos actuar para controlarlo».

¿Cree que realmente vamos hacia un Estado fallido? Es algo que escucho con frecuencia. 

Perú siempre está en un camino incierto y nunca termina de definirse, pero también tiene sus fortalezas. Cuando vemos las sombras, no notamos las luces. Algunos sectores económicos, como el café, siguen creciendo y exportando, lo cual es promovido por un Perú en construcción.

¿Entre las malas noticias? 

Sí, entre las malas noticias y las realidades difíciles del día a día.

Me gusta una frase que escuché: “el garito congresal”. Resume la mala reputación y la ilegalidad predominante en nuestro Poder Legislativo. ¿Cree que las elecciones al Congreso serán tan importantes o más que las presidenciales?

Definitivamente. Se ha creado una maquinaria con su propia dinámica que sabe cómo ejercer el poder de manera efectiva.

Ser presidente en Perú, como he leído, suele venir con un destino trágico. Los últimos mandatarios están en prisión o enfrentan investigaciones. Sin embargo, cada vez hay más aspirantes. ¿Cómo se explica esto?

Es como esos insectos que se acercan a la luz, aunque saben que se quemarán. Hay una extraña adicción a ese poder efímero. La presidencia peruana siempre ha sido trágica.

Pienso en La Mar, quien, con buenos estándares, decía: “yo pago mi fiesta, no el Estado”. Finalmente, lo deportan sin juicio político.

Sí, los presidentes han sido abusados, pero también parece haber un delirio por el poder efímero. Gamarra, Manuel Pardo… todos han pasado por lo que se llama el palo encebado, subiendo a la cima esperando no caer.

«La presidencia peruana ha sido abusada, pero también hay un delirio por el poder efímero».

Y ese poder está más tentador que nunca.

Hablando de presidentes, ¿qué impresión tiene de José Jerí

No tengo una visión clara. Es un presidente que llegó por casualidad y debe definir su imagen. Aquí no hay una preparación adecuada. Comparado con Chile, donde los presidentes suelen tener experiencia política, aquí las cosas son diferentes. Jerí, por ejemplo, llegó como accesitario.

De Martín Vizcarra. 

Exactamente, y todo es una cadena de situaciones inesperadas. Cuando aparece en el escenario, se pregunta: “¿cómo me disfrazo ahora?”. Falta conocimiento de la historia. Esa es nuestra tragedia. Valentín Paniagua sí comprendió que hay una cadena de eventos de los que uno forma parte. Muchos creen que están creando una nueva república.

«[José Jerí] no tiene la consistencia necesaria para la presidencia de la República del Perú en este momento».

¿O que la están refundando? 

Exactamente, y no tienen idea del verdadero significado del poder en Perú, que puede atraparte de maneras inesperadas. Yo veo a Jerí como parte de este elenco. No tiene la fortaleza que la presidencia de Perú exige en este momento.

¿Diría que la institución presidencial ha perdido prestigio? 

Totalmente. Se encuentra degradada, con todos los presidentes en prisión. ¿Qué más degradación puede haber? Es trágico ver cómo la presidencia se ha deteriorado, convirtiéndose en una figura vacía, sin fuerza ni conocimiento histórico. Se ha convertido en una silla vacía.

La Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de Sewanee están organizando un conversatorio sobre José Faustino Sánchez Carrión, quien fue clave en la logística de la guerra de independencia.

Sí, él llena un gran vacío que actualmente existe.

«La institución presidencial está degradada».

¿Por qué es importante recordar a alguien como Sánchez Carrión en estos momentos? 

Primero, se conmemoran 200 años de su fallecimiento en Lurín a los 38 años, tras haber contribuido a la logística de la guerra. Sin él, ni Sucre ni Bolívar hubieran logrado sus objetivos. Segundo, su cuerpo es un símbolo de vacío. No se sabe dónde se encuentra su tumba.

Él podría haber sido uno de nuestros padres fundadores, pero no existe físicamente en forma de sepulcro, lo que simboliza la paradójica historia de Perú. Creo firmemente en que recordar es resistir. Debemos reconocer a aquellos peruanos que hicieron su trabajo de forma honesta, que lucharon por el país.

Es hora de recuperar figuras como él, especialmente porque proviene de Huamachuco. No es un limeño atrapado en el sistema, sino alguien que intentó reformar y crear una república equilibrada. Esto es crucial en un año donde el equilibrio de poderes ha desaparecido. Él promovía la idea de que los poderes se controlan mutuamente, siendo abogado.

No es una figura muy recordada, ¿verdad? 

Para nada. Bolívar tiende a eclipsar a todos.

Como si los ocultara. 

Así es. Sánchez Carrión tenía una formación cristiana y no asumió su rol en la independencia. Queremos recuperarlo.

Puedes ver la entrevista completa en nuestro canal de Youtube y en este enlace.

Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/12/mc-evoy-no-hay-los-mejores-candidatos-pero-dentro-de-lo-malo-o-regular-hay-que-elegir-bien/

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