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Por Malucha Pinto
En el advenimiento de la noche, enciendo mis pequeñas velas y extiendo mi canto hacia los cuatro vientos, utilizando la voz más melódica que mi alma es capible de generar…
Existen jornadas que deberían ser expurgadas de nuestra memoria colectiva. El día 28 de octubre se cuenta entre ellas…
Me encuentro reflexionando, ¿cómo procederemos sin tu refinada presencia, sin el abismo de significado en tu mirada, sin tu caminar etéreo y tu humor, refinado tras años de cultivo, sin tu serenidad en épocas de conmoción?
Durante los últimos tiempos, que parecían no tener fin, gradualmente te fuiste sumergiendo en la sabiduría ancestral, dejándonos anhelantes de tus últimas reflexiones. Nos regocijábamos con tu valentía frente al avance de los años y la promesa de la contemplación, tanto externa como interna… Tu voz, repleta de asombro ante las crecientes tendencias autoritarias.
¿Cómo seguir adelante sin el Tito? Desearía que tu partida fuese meramente un sueño, imaginado por Calderón de la Barca desde esos parajes que ahora recorres, sin el temor a olvidar el lugar donde aparcabas el coche…
Adoraba trabajar en tu teatro, esa construcción erigida en las márgenes de la convención. Optaste por lo arduo: descentralizar. Siempre llegabas a las funciones con frases llenas de inspiración y afecto. ¡Tu teatro, un santuario acogedor para los artistas escénicos! Siempre enfatizando la vital importancia de lo colectivo en la cultura. ¡Tu Teatro, único en su género!
¡Ah, querido Tito, me resisto a aceptar que no eras inmortal!
Te conocí en una época donde todo me parecía eterno y parecía haber un mar de tiempo para aventuras, errores, y aciertos. Tú, el más distinguido, mi mentor… “Este personaje nunca pasaría junto a un espejo sin arreglarse… Este otro aprieta los dientes pero sin lanzar un grito…” Pero, lo más importante era tu respeto hacia todos. La descalificación era ajena a ti. La profesión teatral exige un ambiente de respeto, para que el milagro de la creación pueda manifestarse y realizarse. Promoviste la igualdad en todas sus formas.
Te reunirás allá con don Roberto Parada, con las primaveras y sus esquinas rotas, con don Eugenio Dittborn, con Víctor y muchos más. ¡Cuánto disfrutarás!
Nosotros te echaremos de menos… El Universo, con sus estrellas, los ríos de luz, las galaxias y la vibrante vida, te abre sus puertas para darte la bienvenida, honrarte, proclamándote indispensable para siempre.
Gracias
Redacción Chile
Con información de https://www.pressenza.com/es/2025/10/despedida-a-hector-noguera/