El nombre de Alexander Israel adquirió notoriedad tras su presentación en el último episodio de Primer plano, transmitido el pasado domingo. Durante la entrevista, el joven compartió su complicada historia familiar y acusó a su padre, Mauricio Israel, de haberlo abandonado a lo largo de su vida.
A sus 25 años, Alexander, conocido como el «hijo oculto del periodista», abrió su corazón y habló sobre los desafíos que ha enfrentado debido a problemas de salud y un entorno de precariedad.
Según sus declaraciones, su nacimiento fue fruto de una infidelidad del comentarista deportivo con una corredora de seguros. Aunque en un principio Mauricio Israel se negó a reconocerlo, una prueba de ADN confirmó su relación biológica. Si bien no participó en su crianza, proporcionó apoyo monetario hasta que se mudó del país debido a problemas económicos, lo que llevó a su madre a atravesar una crisis tanto mental como financiera.
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“Viviamos en condiciones de hacinamiento y escasez desde que tenía 8 años. Mi mamá decidió no inscribirme en el colegio. Debido a la falta de espacio y la soledad, pasé mi infancia y adolescencia prácticamente encerrado. Desde los 14 hasta los 19 años dormí en un sofá de dos cuerpos, lo que me dejó secuelas físicas”, compartió.
Alexander Israel enfrentó acusaciones de acoso en redes sociales
Sin embargo, Alexander no era un completo desconocido en el ámbito digital: antes de su entrevista, utilizaba el seudónimo de Keroppi en X (Twitter), donde hacía publicaciones que generaron controversia por su tono provocador y, en algunos casos, realmente polémico.
“Hay un tipo de chica que me vuelve loco cada vez que la veo: mujeres con sobrepeso, flequillo, gafas gruesas, sombra de ojos morada y delineado inferior. Me enloquece porque siempre que las encuentro en el metro ME SONRÍEN. Creo que mi alma gemela será así”, fue uno de los mensajes más comentados.
Entre sus publicaciones más criticadas, se presenta un episodio de acoso hacia una usuaria de la plataforma, el cual él mismo relató en una extensa carta abierta que publicó en su cuenta de X, ahora eliminada.
“Cuando tenía 18 años, le envié un ramo de flores rojas a una tuitera con la que estaba obsesionado, luego de que publicara su dirección accidentalmente en Twitter. Ella se asustó, y al intentar explicarle que fui yo, no quiso responderme”, confesó.
“Dos años más tarde, decidió denunciarnos. Yo, aun obsesionado, intenté suicidarme asfixiándome, aunque fallé. Estuve en terapia y, después de trabajar en mis sentimientos, me recomendaron ‘transferir’ mi obsesión hacia otra persona, y así lo hice”, continuó.
“Desde los 20 hasta los 25 años, permanecí obsesionado con ella, acostándome cada noche pensando en ella, pidiendo a Dios todos los días una manera de acercarme, incluso guardando una foto suya en un relicario en forma de corazón y abrazando una almohada como si fuera ella”, agregó.
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Con Información de www.limalimon.cl