La reciente edición de Fiebre de Baile culminó con una de las controversias más notorias de la temporada. A pesar de su eliminación de la competencia, Michelle Carvalho se convirtió en el centro de atención debido a sus declaraciones, sus lágrimas y las disputas que rodearon su salida del programa.
Antes de su eliminación, se reportó en El Var que la modelo enfrentó una difícil jornada, soportando una descompensación física que casi la saca del show. Esta información fue comentada por Dani 21, y luego Tomás Staeding, de Que te lo Digo, reveló que Carvalho también manifestó inquietudes económicas, argumentando que su próximo viaje a Turquía podría significar una oportunidad laboral mucho más lucrativa. Posteriormente, la misma Michelle corroboró estas declaraciones, añadiendo que su contrato con el canal estaba cerca de expirar.
En su despedida, la exchica reality rompió el silencio y lanzó críticas hacia el equipo de producción del programa. “En el canal te incentivan a decir cosas que no deseas, por el morbo y por las visualizaciones. Intentaron inducirme a hacer comentarios despectivos sobre mis compañeros. Yo nunca cedí a ese juego,” expresó con visible enojo la ganadora de Gran Hermano 2.
Asimismo, cuestionó la transparencia del sistema de votación, aseverando que existían irregularidades. “Hay manipulación de votos, esos votos online son totalmente falsos,” afirmó sin reservas. Ante esto, JP Queraltó intervino para defender el formato, argumentando que los resultados eran supervisados por un notario, lo que provocó una respuesta inmediata de la brasileña: “No hay notario,” replicó, gesticulando en desacuerdo con las palabras del animador.
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Pero sus críticas no cesaron ahí. Carvalho también señaló diferencias en el trato hacia los participantes, tanto en el vestuario como en la edición de presentaciones, afirmando que el equipo técnico favorece a ciertos concursantes. “Enfocan a personas específicas que quieren que brillen, mientras que a mí me enfocan el techo o el suelo… deberían cambiar al camarógrafo, que no está haciendo bien su trabajo,” sentenció, calificando el trabajo de dirección de “nefasto.”
Tras sus declaraciones, las redes sociales se inundaron de reacciones divididas: algunos apoyaron la valentía de Michelle al destapar lo que sucede detrás de cámaras, mientras que otros la acusaron de victimizarse. De cualquier modo, su salida de Fiebre de Baile ha generado una controversia que seguirá siendo tema de conversación en la televisión chilena.
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Con Información de www.limalimon.cl