Donde la música resuena y los vasos se levantan, ahí está Jägermeister. Este licor alemán, famoso por su sabor distintivo y su misteriosa mezcla de 56 hierbas, se ha consolidado como un referente en las noches chilenas, dejando su marca en cada bar que visita. Su ritual ideal incluye shots servidos a -18 grados, un frío extremo que se ha convertido en la firma de la marca y que intensifica la experiencia sensorial.
Con su carácter intenso y personalidad singular, Jägermeister ha logrado un espacio especial en las celebraciones juveniles, donde su versión en “chupito” o “shot” es la más demandada. Solo en Chile, se consumen más de 60 mil shots al año, una cifra que refleja su éxito y aceptación.
“Creemos que parte del éxito de Jägermeister en el mercado chileno se debe a que hemos colaborado con todos nuestros puntos de venta para garantizar la entrega de un producto bien frío y sensorial”, afirma Constanza Espinosa, gerente de Jägermeister para la Región Andina.
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Pero su atractivo no se limita solo a su sabor. Este año, la marca sorprendió con una colaboración especial junto al Pantone Color Institute, lanzando una edición limitada de botellas que ya está causando furor. Esta propuesta homenajea los colores emblemáticos del licor: el “Herbal Green” y el “Culture Orange”, que capturan su esencia dual: el poder natural de sus ingredientes y la energía vibrante de la vida nocturna.
La edición especial ha generado un gran interés entre fanáticos y coleccionistas, con miles de compras y publicaciones en redes sociales que celebran su diseño sutil pero llamativo. Estas botellas han brillado en eventos, fiestas y reuniones, reafirmando su presencia en la cultura urbana nocturna.
¿Dónde conseguirlas? En tiendas como Jumbo, Booz y House Bar, donde se han vuelto un auténtico objeto de culto para los amantes de la noche.
Con Información de www.limalimon.cl