Autor: Vasco Moulián, panelista en Primer plano (CHV)
En la televisión chilena, momentos de sincronía espontánea como el de esta mañana son poco comunes. Los matinales, siempre en búsqueda de contenido que mezcle actualidad, entretenimiento y una pizca de ligereza, encontraron en un inesperado accidente la excusa perfecta para desplegar su creatividad y humor. La caída de un auto en el canal San Carlos fue el evento estelar del día, un incidente que podría haber pasado desapercibido, pero que se convirtió en el combustible ideal para llenar pantallas y redes sociales con un relato compartido.
Resulta curioso cómo los matinales de Mega y CHV—guiados por sus animadores Neme y Karen, y Rodríguez con Andrea e Iglesias—lograron transformar este accidente en un auténtico espectáculo mediático. La imagen del auto sumergido, con el agua avanzando inexorablemente, permitió todo tipo de interpretaciones. Algunos conductores optaron por el humor, una clave que parece ser fundamental para su éxito. Los televidentes, por su parte, contribuyeron en tiempo real con memes y apodaron a la escena “el auto canta hasta morir”. Un título que podría ser cinematográfico, pero que esta vez surgió de la inmediatez con la que la audiencia interpreta los fenómenos mediáticos.
El efecto más potente fue la complicidad que se generó entre canales rivales. Durante cerca de tres horas, el rating pasó a segundo plano y lo trascendental fue compartir la rareza y el absurdo. Los matinales hallaron un punto en común y, casi sin pretendido, demostraron que cuando la televisión se aleja un poco de la solemnidad, puede recuperar su encanto más auténtico: la capacidad de acompañar, reír junto a la gente y transformar lo cotidiano en espectáculo.
No obstante, como es habitual, hubo excepciones. TVN, fiel a su particular mundo paralelo, decidió no unirse al festejo mediático. Mientras otros canales demostraban ingenio y creatividad, en Bellavista 0990 optaron por restarle importancia al hecho, como si lo que ocurría no tuviera relevancia para la opinión pública. Este desmarque, que algunos podrían calificar como sobriedad editorial, evidencia la desconexión del canal público con la agenda que cautiva al público masivo. TVN parece centrarse en su propia supervivencia, ignorando que su relación con la audiencia se hunde cada vez más rápido.
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En resumen, el día de hoy fue un reflejo perfecto de cómo operan los matinales chilenos en 2025. La combinación de humor, actualidad y absurdo sigue siendo el cóctel ideal para captar audiencias en una época donde las redes sociales dictan los ritmos y tonos. Un auto en el canal San Carlos fue suficiente para reactivar esa complicidad de la televisión en vivo, donde la improvisación reina y la noticia se transforma en un espectáculo compartido.
Aunque el auto ya esté siendo retirado con grúas y procedimientos habituales, esa imagen quedará grabada como uno de esos momentos icónicos que los matinales saben aprovechar. Porque, como nos enseñó esta jornada, en la televisión chilena, hasta un accidente menor puede convertirse en un trending topic, siempre que se cuente con humor y sin temor al ridículo.
Así que lo llamaremos como corresponde: la jornada en que todos los matinales entonaron a coro “el auto canta hasta morir”.
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