Expertos advierten que las restricciones antes de las celebraciones y los «detox» posteriores pueden ser perjudiciales. La clave está en una planificación inteligente y un disfrute consciente.
Santiago, 2025. La temporada de Navidad y Año Nuevo representa un desafío considerable para quienes cuidan su alimentación. Ana Paula Guerrero, nutricionista y cofundadora del Centro Vilbofit, indica que los chilenos suelen aumentar entre 3 y 5 kilos durante las festividades, un incremento que puede tener serias consecuencias metabólicas si se convierte en una tendencia habitual.
«Lo que se observa cada enero es la llegada de personas a consulta con culpa y frustración, cuyos pesos aumentaron hasta 5 kilos. El problema no radica en la cena de Navidad como tal, sino en la acumulación de decisiones poco saludables durante 10 días: desayunos omitidos, consumo excesivo de alcohol, picoteos incesantes y la presión social de «comer por compromiso»,» explica la especialista.
Un error común: la restricción previa
Guerrero desmiente un mito común: saltarse comidas antes de la cena navideña. «Muchos piensan que no desayunando o almorzando el 24 o el 31 «ahorran calorías». Esto provoca que lleguen con tanta hambre a la mesa que pierden el control y consumen el doble de lo habitual», explica. Por ello, aconseja mantener las comidas regulares, priorizando proteínas y fibra para generar saciedad. «Un desayuno con huevos y frutas, o un almuerzo ligero con ensalada y pollo, te preparan para la cena con un apetito equilibrado, no lleno de ansiedad».
Estrategias para disfrutar sin excesos
Desde el Centro Vilbofit proponen el «Método del Plato Consciente» para las festividades:
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Planifica tu plato antes de servir: Observa todas las opciones y decide lo que realmente deseas, sin presiones externas.
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Regla 50-25-25: La mitad del plato debe ser ensaladas o verduras, un cuarto con proteínas (pavo, pollo, pescado) y un cuarto con acompañamientos (puré, arroz, papas).
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Disfruta los clásicos sin culpa: «Si te gusta el pan de Pascua de tu abuela, cómelo. La clave es hacerlo de manera consciente, no devorar tres rebanadas mientras conversas sin darte cuenta», sugiere Guerrero.
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Precaución con las calorías líquidas: Bebidas alcohólicas y colas de mono pueden sumar entre 500 y 1.000 calorías en una noche. Alternar cada trago con agua puede ayudar a reducir significativamente el consumo.
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El día siguiente también cuenta: «El 25 y el 1 de enero no son días de castigo. Regresa a tu alimentación habitual sin restricciones extremas. Un desayuno normal, buena hidratación y un poco de movimiento son suficientes», enfatiza la nutricionista.
Cuando la familia presiona
Otro aspecto de estrés identificado por la especialista es la presión familiar. «Escuchamos frases como: ‘¿estás a dieta?’, ‘un poco más no hace daño’, o ‘estás muy flaca’. Aunque estas intenciones sean buenas, generan un conflicto entre el autocuidado y la necesidad de no desentonar con la familia».
Guerrero sugiere preparar respuestas asertivas: «Un simple ‘gracias, estoy satisfecha’ o ‘me encantó, pero ya no puedo más’ son respuestas válidas. No es necesario justificar tus decisiones alimentarias ante nadie».
Más allá de la báscula
La cofundadora de Vilbofit llama a cambiar el enfoque: «Las festividades son momentos para conectar con seres queridos, no para obsesionarse con las calorías. Si disfrutaste, reíste y compartiste, fue una buena Navidad, incluso si comiste un poco más. La salud no se destruye en una cena; se construye con hábitos diarios durante el resto del año».
Para aquellos con condiciones de salud como diabetes, hipertensión o resistencia a la insulina, la especialista aconseja consultar con su nutricionista previamente para adaptar las estrategias a sus necesidades específicas.
Con Información de tierramarillano.cl