La urgencia que nadie quiso abordar – Noticias de Atacama y Chile

Por Rafael Rosell Aiquel, Rector de la Universidad del Alba

Miles de familias siguieron el último debate presidencial con la esperanza —más bien la necesidad— de obtener una señal clara sobre el futuro educativo de sus hijos. El contexto era adecuado: después de años marcados por brechas, rezagos en el aprendizaje y un sistema afectado por desigualdades persistentes, la ciudadanía requería respuestas que iluminaran un camino viable. Sin embargo, esa claridad no se materializó.

La educación fue presentada como un tema más en un guion saturado de diagnósticos repetidos, pero con escasez de soluciones concretas. Se mencionaron los problemas estructurales, pero sin especificar cómo se fortalecerá a los docentes, cómo se abordará la recuperación de aprendizajes que aún afectan a los sectores más vulnerables, ni qué medidas garantizarán que el lugar de nacimiento no continúe condicionando el destino educativo y laboral de cada niño y niña.

El debate también dejó de lado un aspecto crucial: la necesidad urgente de reconstruir la confianza en un sistema que demanda estabilidad, planificación y políticas sostenidas más allá del ciclo electoral. En un país donde la educación ha sido un motor de movilidad social, esta falta de definiciones no solo frustra a las familias, sino que arrastra a Chile hacia una peligrosa incertidumbre estratégica.

A pesar de que otras urgencias ocupan la agenda —legítimas, por supuesto— resulta difícil entender por qué la educación sigue relegada a un segundo plano. El país parece olvidar que en este ámbito no se discuten simplemente reformas sectoriales: se define la calidad de vida futura, la competitividad, la cohesión social y la capacidad de innovar en un mundo cada vez más exigente.

La ausencia de propuestas sólidas no solo revela la falta de visión; pone de manifiesto que aún no hemos comprendido que ningún proyecto de país es sostenible si la educación no ocupa el centro. Y mientras esa convicción no se traduzca en políticas robustas y medibles, continuaremos abordando síntomas sin confrontar la causa. Chile puede debatir muchas urgencias, pero ninguna es más crucial que la educación. Cuando un país deja de ponerla en el centro, lo que está en juego no es solo una reforma: es su futuro.

Con Información de tierramarillano.cl

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