Cómo distinguir entre la fatiga cognitiva y el déficit atencional – Tierramarillano – Noticias de Atacama y Chile

El Dr. Pedro Lucero señala que durante esta época, el sistema nervioso se encuentra sometido a una carga que supera su capacidad habitual, lo que afecta su rendimiento normal. Esta situación se intensifica debido al cansancio y al estrés asociado al cierre de año.

Con la llegada del fin de año, muchas personas experimentan una disminución en su capacidad de concentración y un aumento en la dispersión mental o desatención. Estos síntomas a menudo se confunden con los del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque en la mayoría de los casos son resultado del cansancio acumulado, la carga emocional y el estrés típicos de esta época.

El Dr. Lucero, psiquiatra y Jefe del Servicio de Psiquiatría de Adultos del Hospital Clínico San Borja Arriarán, explica que, “en esta época del año surge un fenómeno social que nos enfrenta a más tareas y distracciones. Tendemos a tener que lidiar con el cierre de trabajo, fiestas de fin de año y eventos de los colegios de los hijos, lo que nos obliga a dividir nuestra atención. Todo esto, sumado al agotamiento, hace que el cerebro funcione de manera menos eficiente”.

Según el especialista en salud mental, el sistema nervioso se ve exigido más allá de sus límites naturales. “El cerebro trabaja de manera constante durante todo el año, pero en este último periodo enfrenta una carga mayor y distinta, para la cual muchas veces no estamos preparados, lo que resulta en un cerebro más fatigado que tiene que manejar múltiples tareas a la vez”, añade.

El impacto de esta situación varía entre las personas. Para quienes tienen TDAH, el cierre de año representa un desafío aún más grande. “Aquellos que viven con déficit atencional enfrentan no solo las dificultades generales, sino también las del trastorno, que es una condición de neurodesarrollo presente desde la infancia”, explica el Dr. Lucero.

Sin embargo, aclara que no toda falta de atención debe interpretarse como un diagnóstico clínico. “La diferencia principal es que el TDAH se manifiesta de manera continua y en diversos contextos desde la infancia, mientras que la falta de concentración por agotamiento aparece en períodos de alta carga y no es persistente”, detalla.

Es importante hacer pausas

Para gestionar la sobrecarga cognitiva y emocional, el especialista aconseja establecer pausas y seguir rutinas. “Vivimos rodeados de distracciones, entre múltiples pantallas y un exceso de información, especialmente debido al uso de smartphones. Es esencial tomarse breves descansos, enfocarse en una sola tarea y permitir que el cerebro se recupere. La atención se agota, al igual que el motor de un auto cuando se sobrecalienta”, comenta.

El descanso adecuado, la nutrición y el bienestar emocional son igualmente importantes. “Dormir poco y alimentarse mal son errores comunes en esta época. El sueño, la alimentación y la estabilidad emocional impactan directamente en el rendimiento cognitivo”, añade el experto.

El Dr. Lucero advierte que si la distracción o la fatiga empiezan a interferir con las actividades diarias, puede ser hora de buscar ayuda. “Si la falta de concentración afecta el desempeño, el estado de ánimo o el sueño, es recomendable acudir a un especialista. No siempre se necesita medicación; existen terapias cognitivas, psicoeducación y estrategias de manejo que pueden hacer una gran diferencia”, expresa. Para aquellos con TDAH, los tratamientos actuales, incluidos los farmacológicos, son muy eficaces. “Estos tratamientos buscan reajustar los circuitos del cerebro (como sintonizar una radio) para que funcionen de manera óptima”, concluye.

Con Información de tierramarillano.cl

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