En las aguas serenas pero llenas de historia de la Base Naval Point Loma, en San Diego, la tripulaciónn chilena del submarino SS-20 «Thomson» ha descubierto un entorno fértil para afinar esas competencias que marcan la diferencia entre una patrulla ordinaria y una operación que podría cambiar el rumbo en el Pacífico Sur. No se trata solo de un ejercicio más, es el pulso de una Armada que, en pleno 2025, se observa en el reflejo de sus aliados norteamericanos para evaluar su resistencia ante un panorama donde las tensiones en el Indo-Pacífico no dan respiro.