En mayo de 1785, Carlos III tomó la decisión de proporcionar a los barcos de la Real Armada una bandera que fuera visible y reconocible desde largas distancias. Esos colores, rojo y amarillo, evolucionaron de ser un emblema para los buques de guerra a convertirse en un símbolo de identidad nacional. La Armada celebra hoy, mediante una exposición temporal, esa importante decisión.
La Armada presenta una exposición singular acerca del origen y la evolución de la bandera española.
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