La sólida inversión de la industria turca para proporcionar diversos sistemas de defensa a sus fuerzas armadas y a los mercados internacionales a veces se encuentra con casos específicos. A pesar de haber alcanzado importantes logros tecnológicos en varias áreas, algunas, bastante complejas, ejemplifican esta situación, como es el caso de los motores para el tanque de combate Altay, cuya evolución seguimos en este medio.
Estados Unidos aún no ha aprobado la exportación del motor F110 para el avión de combate turco Kaan, mientras que el Hürjet ha recibido luz verde por ahora.