El remolcador ATF-60 Lientur celebra dos años al servicio de la Armada de Chile.

El 18 de agosto se celebra un nuevo aniversario del remolcador de alta mar ATF 60 Lientu, una unidad que ha estado al servicio de la Armada de Chile durante dos años, enfrentando los desafiantes mares australes. Junto al patrullero oceánico OPV-83 Marinero Fuentealba y el rompehielos AGB-46 Almirante Viel, forma parte del llamado Trimonio Antártico en la Tercera Zona Naval.

Este buque fue construido en el astillero turco Cemre Shipyard y entregado en abril de 2008 a la compañía noruega Havyard Group, donde operó como Havila Neptune. En 2022 fue vendido al armador griego MTC y renombrado como Achilles Z. Un año después, fue adquirido por la Armada de Chile y rebautizado como Lientur, llegando a Valparaíso el 15 de agosto de 2023. El remolcador se incorporó al servicio el 24 de octubre de 2023 y llegó a la Tercera Zona Naval en mayo de 2024.

El buque es un Anchor Handling Towing Supply Vessel (Ahtsv) con clasificación 1A1 ICE-E, que le permite navegar en áreas de hielo a la deriva, en desembocaduras de ríos y zonas costeras. Cuenta con un sistema de posicionamiento dinámico DP 2 adecuado para diversas operaciones en alta mar y tiene capacidad para combatir incendios en embarcaciones.

Sus dimensiones incluyen una eslora de 74,5 m, una manga de 17,2 m, un calado de 8 m y un desplazamiento de 2.807 toneladas. Está impulsado por dos motores principales Mak 12M32C, con un propulsor de remolque de 883 kW de Rolls-Royce Kamewa Ulstein TT200 DPN, y otro en la popa junto a un propulsor azimutal de 883 kW Rolls-Royce Aquamaster TVNS 73/50-180. Tiene también dos motores auxiliares Caterpillar C18TTA de 602 kW (807 bhp) a 1.800 rpm cada uno.

Dispone de un cabrestante principal de Rolls-Royce con una tracción de 350 toneladas. En la popa, se encuentran dos juegos de mordazas Karmoy Shark Jaws, un pasador de remolque, un sistema de centrado para cables conductores y otro cabrestante. Para las operaciones en cubierta, cuenta con una grúa Dreggen DKF 40 capaz de levantar 3,5 toneladas, además de una grúa en riel Dreggen DKFR100 para cinco toneladas.

Un nombre con historia

El nombre de esta unidad recuerda al cacique Lientur, un líder mapuche que, en audaces expediciones contra los fuertes hispanos y otros asentamientos, dirigió la batalla de Cangrejeras, donde los españoles fueron derrotados el 15 de mayo de 1629.

En esa batalla, Lientur mostró grandes habilidades estratégicas, aprovechando las condiciones meteorológicas a su favor en diversas actividades militares, consolidándose como un destacado líder y temido adversario.

El remolcador ATF-60 Lientur es la tercera unidad de la Armada de Chile que lleva este nombre. La primera fue un destructor que operó de 1928 a 1930, seguido de un patrullero que recibió el mismo nombre en 1947 y que funcionó por más de 30 años en aguas australes, participando en la búsqueda y rescate del ARA Fournier en el Estrecho de Magallanes.

La segunda unidad estuvo presente en el incidente del Islote Snipe en 1958, así como en diversas campañas antárticas, desempeñándose como un componente esencial del esfuerzo de la Armada de Chile para mantener la red de faros habitados y la comunicación con comunidades aisladas.

Entrega, sacrificio y compromiso de servicio

Al igual que su predecesor, el actual remolcador Lientur cumple importantes funciones en la Antártica, apoyando la logística de bases nacionales y de países amigos, trasladando científicos y comisiones para estudios hidrográficos, siendo parte de la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) junto a la Armada Argentina y reafirmando en cada misión la presencia chilena en el continente blanco.

Su inconfundible estructura y colores destacan en las aguas del Océano Austral, subrayando el servicio y dedicación de su tripulación en las cambiantes y complejas condiciones antárticas.

El ATF 60 Lientur, como otras unidades de la Armada de Chile, tiene una dotación que ha enfrentado los retos y sacrificios del servicio en las aguas australes, desde su puerto base en Punta Arenas, listos para atender las necesidades que la patria disponga.

Sus tripulantes llevan en su memoria el espíritu y las tradiciones que se transmiten a través de historias y leyendas, las cuales les infunden orgullo al portar el nombre de Lientur, con la mente puesta en que al sur de Chile se limita con el Polo, llevando nuestro pabellón hacia las aguas antárticas.

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